El desafío lanzado por Kim Jong-un al disparar un misil con capacidad intercontinental reactivó las negociaciones entre EEUU y Corea del Sur para el despliegue en la península del potente sistema antimisil Thaad, uno de los más modernos del mundo.

La instalación del arma ha sido discutida durante años, y uno de los factores cruciales en el retraso es la oposición de China y Rusia a la presencia de estos dispositivos en esa zona del mundo, debido a que implicarían un desequilibrio militar en esa zona del mundo.

“Se decidió abrir oficialmente negociaciones sobre la posibilidad de desplegar el sistema Thaad en el marco de los esfuerzos para reforzar la defensa antimisiles de la alianza de Corea del Sur y EEUU”, declaró Ryu Je-Seung, responsable del ministerio de Defensa en Seúl.

Autoridades surcoreanas respaldan la decisión tras lo que consideran como una “provocación estratégica” de su vecino del norte.

“Es hora de avanzar” en la instalación del sistema, agregó Thomas Vandal, comandante del Octavo Ejército de EE.UU., quien alegó que hay un apoyo creciente en Corea del Sur a esa medida.

El Thaad, sigla en inglés de misil de “defensa área a gran altitud del teatro de operaciones”, combina radares, computadores y proyectiles de gran capacidad con el fin de derribar cohetes enemigos de distintos tipos. Su cabeza guiada no estalla, sino que impacta directamente  contra la amenaza, destruyéndola mediante energía cinética, método denominado “hit to kill” (“golpear para matar”).

EE.UU. tiene instalado el sistema defensivo en Hawaii y Guam, en el Pacífico. El arma también despertó el interés de los Emiratos Árabes Unidos (UAE) y Omán, que contraponen el arma al creciente poder misilístico de Irán.