Un nuevo programa llamado CellMate ha decidido reunir a reclusos de una prisión en Estados Unidos con perros abandonados como compañeros de celda.

El proyecto consiste en que los presos cuiden, acompañen y entrenen a los perros durante dos meses.

Cuando los perros llegan al lugar a menudo se sienten nerviosos pero después de algunos días se relajan y es cuando los prisioneros comienzan el entrenamiento.

Esta unión sirve para ambos miembros, pues las tareas que realizan los presos los hacen sentir útiles mientras que los perros reciben una formación que les da más oportunidades de encontrar una nueva familia.

“La mayoría de estos chicos dejaron de creer que hubiese algo que valiera la pena hace mucho tiempo. Pero cuando el perro les quiere y confía en ellos comienza a cambiar la manera en que se sienten acerca de sí mismos”, explicó a la cadena “CNN” Susan Jacobs, directora del proyecto.