Los productores y jornaleros agrícolas forman parte de la población más vulnerable a los fenómenos climáticos en el país, porque las condiciones atmosféricas extremas no sólo atentan contra sus vidas y propiedades, sino también contra su medio de obtener ingresos.

Esta realidad se refleja en el informe “Con la seca al cuello”, que registra con testimonios e imágenes los estragos de la sequía de 2014 y 2015 en las plantaciones de arroz en Montecristi y las de plátano en Bahoruco, con el consecuente deterioro en las condiciones de vida de parceleros y obreros.

“En la zona de Bahoruco, la producción de plátano decreció entre un 20 % y 30 % en 2014 hasta alcanzar valores nulos en 2015, entre los meses de octubre y diciembre”, revela el citado informe elaborado por la organización internacional Oxfam. “En Montecristi, el 75 % de los productores de arroz perdieron entre un 95 % y un 100 % de su cosecha para la mitad del año 2015”, agrega el texto.

Como explicó al inicio de la presente temporada ciclónica la directora de Meteorología, Gloria Ceballos, ahora en 2016 llega a su fin el fenómeno del Niño, al que se atribuye una de las más prolongadas y contundentes sequías de la historia dominicana, y el de la Niña comienza, lo que favorece la formación de los fenómenos atmosféricos, que implica la formación de más tormentas tropicales pero además una temporada de lluvias más activa, como en efecto ha ocurrido desde abril y mayo.

“El inicio de las lluvias en el último mes no ha eliminado el impacto de El Niño en el campesinado más vulnerable, el cual, además de haber sufrido el impacto de la sequía, ha empezado a padecer el de las inundaciones estos últimos días”, resaltaba en mayo Oxfam, en la presentación de su informe.

El efecto económico empobrecedor de los eventos extremos en los trabajadores del campo radica en que la pérdida de sus cosechas los coloca en situación de incapacidad de pago de los financiamientos, que además son caros y del alto riesgo, porque sus propiedades sirven de garantía a los préstamos.

Pasan hambre

Los casos documentados que recoge Oxfam indican que con la sequía los productores y jornaleros de Montecristi y Bahoruco y sus familias redujeron la comida que ponían en sus mesas.

“En algunas familias, el consumo de alimentos se ha visto reducido de manera sostenida a lo largo de varios meses hasta niveles por debajo de 2,100 Kcal/pers/día, lo cual puede tener efectos negativos en el desarrollo de los niños en el largo plazo”.