El presidente de Bolivia, Evo Morales, aseguró este sábado que el gobierno detuvo “un intento de golpe de Estado” con el fin del conflicto cooperativista minero. Según Morales, el gobierno tendría pruebas de que la movilización estuvo preparada y contó con el apoyo de políticos de la derecha boliviana.

La movilización, con protestas en diferentes puntos de los Andes bolivianos, fue por el rechazo a la promulgación de la Ley 149, que garantiza la creación de sindicatos en las unidades independientes de servicios y defiende los contratos firmados con empresas privadas.

Las protestas alcanzaron su punto álgido cuando los cooperativistas que mantenían bloqueadas las carreteras de la localidad de Panduro, a 185 kilómetros al sureste de La Paz, .asesinaron al viceministro de Régimen Interior y Policía, Rodolfo Illanes, que había ido a la zona para ver lo que estaba sucediento y entrevistarse con algunos dirigentes. Luego se informó que había sido torturado durante 7 horas.

“Ahí estaba la derecha. Textualmente dijeron apoyamos a las cooperativas mineras porque están defendiendo la capitalización. Revisen los periódicos, revisen las entrevistas”, dijo Morales.
Agregó que las empresas privadas también fueron parte de la “conspiración política”, y que varios trabajadores habrían sido obligados a movilizarse para defender reivindicaciones “personales”.

Sus palabras fueron reforzadas este domingo por el ministro de Gobierno, Carlos Romero, quien aseguró que “el objetivo estratégico de esta conspiración era derrocar o cuando menos debilitar al Gobierno para usurpar los recursos naturales”.