Las irregularidades en torno a los equipos de registro de electores y conteo electrónico en las elecciones del 15 de mayo tuvieron tantas consecuencias nocivas para el proceso postelectoral, que la Junta Central Electoral (JCE) está en la obligación de ofrecer una explicación detallada a la población sobre el origen y causas de esas deficiencias.

El planteamiento es de Eddy Olivares, miembro titular del órgano comicial, en una carta que dirigió ayer al presidente del pleno, Roberto Rosario.

Olivares reclama al organismo de cinco integrantes realizar una auditoría para determinar cuántos de los detectores de huellas dactilares, las impresoras y los escáneres para el conteo de votos (16 mil por cada tipo) fallaron el día de las votaciones.

“Que una vez determinada la cantidad de dispositivos electrónicos defectuosos y, en consecuencia, el incumplimiento de la obligación de la proveedora, Indra Sistemas, S.A., de garantizar su buen funcionamiento, la JCE proceda a demandar por daños y perjuicios causados”, emplaza también Olivares.

Por último, solicita ordenar una auditoría de todos los equipos que sí funcionaron, de modo que permita recabar toda la información que procesaron y así “se compruebe la autenticidad y transparencia del conteo automatizado de los votos”.

Se ampara en informes de observadores

En su carta, de la que Metro obtuvo copia, cita fragmentos de los informes de observadores tanto nacionales como internacionales, que resaltan todos los contratiempos que desacreditaron la jornada electoral.

Tanto el de la Organización de Estados Americanos (OEA) como el de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), el de la Unión Interamericana de Organismos Electorales (Uniones) y el de Participación Ciudadana cuentan, además de las ausencias o inexperiencia de los operadores, fallas técnicas o de conectividad de los equipos.

El de PC, por ejemplo, reporta daño de los escáneres en un 8.7% de los colegios y de las impresoras en un 10%.

La JCE debe explicar

“No podemos dejar de reconocer que las múltiples fallas que se produjeron durante la jornada electoral del 15 de mayo de 2016 sembraron de dudas los resultados de las pasadas elecciones”, advierte Olivares.

Las dificultades técnicas o la falta de asistencia oportuna del personal calificado para operar estos equipos generaron retrasos en la apertura de los colegios electorales del domingo 15 de mayo; además, la falta de pericia en el manejo de los escáneres de boletas y la confusión del personal de los colegios sobre cómo proceder entre conteo electrónico y conteo manual provocaron situaciones de rechazo a los resultados en decenas de municipios y en el nivel legislativo en varias provincias.

“El origen de las fallas se puede encontrar en negligencias propias de nuestra institución o de los proveedores de los equipos y servicios utilizados para la implementación del escrutinio y el registro automatizado de concurrentes”, sostiene Olivares.

Entre esos proveedores, cita a las compañías de telecomunicaciones Claro y Orange, de las que dijo deben dar explicación por las fallas de conectividad que imposibilitaron la transmisión automática de resultados en algunas demarcaciones.

Otras irregularidades

Dice que el organismo al que pertenece está obligado a explicar el incumplimiento de instalar los equipos en los colegios el viernes 13 y sábado 14 de mayo. También debe responder si fue que el personal de los colegios no fue capacitado para el conteo manual.

Además, en qué grado las indecisiones del personal, ante el retraso de los equipos, contribuyó a una abstensión récord en unas elecciones dominicanas, superior al 30%.

Pide también explicación por la exclusión de la mayoría de los presidentes y secretarios de los colegios electorales que habían participado en comicios anteriores, además de no haber comprado los plásticos que les daban a las actas manuales protección contra alteraciones.