Más niños afganos murieron o resultaron heridos en la primera mitad del 2016 que en cualquier período de seis meses en años anteriores desde el 2009, reveló un nuevo informe de las Naciones Unidas. Las muertes de civiles entre enero y junio ascienden a 1.601. De las víctimas civiles, 388 fueron niños.

Los autores del informe calificaron la cifra como “alarmante y vergonzosa”. El equipo de derechos humanos de la Misión de Asistencia de la ONU en Afganistán (UNAMA, por sus siglas en inglés) confirmó que 63,934 civiles han resultado muertos o heridos por la violencia desde que el organismo comenzó a contabilizarlos en enero de 2009. Maya Pastakia, afgana, de Amnistía Internacional, explica la situación tan extrema de su país.

¿Por qué tantas muertes?

El conflicto en Afganistán ha cambiado para peor en los últimos años, y es la población civil la que paga el precio. Muchos gobiernos occidentales, por razones políticas, tratan de afirmar que Afganistán es un país estable y pacífico, pero la realidad allí es muy diferente. Los talibanes y otros grupos armados se han fortalecido durante los últimos años, y están lanzando ataques cada vez más grandes y más audaces contra las fuerzas afganas.

¿Quién está matando a los afganos?

La mayoría de las bajas civiles (muertes y lesiones) –alrededor del 60–, son causadas por los talibanes y otros grupos armados opuestos al gobierno. Los talibanes tratan de reclamar que respetan los derechos humanos, pero estas estadísticas exponen que es pura prédica. Los talibanes muestran total indiferencia por la vida humana en sus ataques. Sin embargo, casi una cuarta parte de las muertes fueron por las fuerzas progubernamentales afganas e internacionales.

¿Se ha vuelto la situación en Afganistán más peligrosa recientemente?

Sí, hemos visto el conflicto empeorar en los últimos años. Hay una razón por la cual decenas de miles de afganos arriesgan sus vidas en peligrosos viajes para llegar a Europa y otros lugares. Sin embargo, para muchos de los que se ven obligados a abandonar sus hogares, esta no es una opción y terminan convirtiéndose en desplazados internos en su propio país. Mientras unos 250,000 afganos abandonaron el país en busca de una vida mejor en el año 2015, en la actualidad tenemos más de 1,2 millones de desplazados internos en Afganistán. Esto es más del doble que hace tres años. Ellos viven en condiciones precarias en refugios improvisados, sin protección de los veranos abrasadores e inviernos fríos. No tienen suficiente comida o agua para pasar el día y solo reciben una ayuda mínima, o ninguna, sin acceso a los servicios básicos como la salud y la educación.

¿Es posible evitar que el número de muertos se eleve?

Todas las partes en el conflicto tienen la obligación en virtud del derecho internacional de proteger a la población civil y los objetivos civiles como escuelas y hospitales. Es claro que esto no está sucediendo y debe cambiar. Al mismo tiempo, la justicia también es crucial. Tiene que haber rendición de cuentas por los homicidios ilegítimos de civiles a manos de las tropas afganas e internacionales, pero esto es algo que rara vez ocurre.

Los que han sufrido como consecuencia de las operaciones de Estados Unidos no han tenido un lugar para acudir a reclamar justicia. Las fuerzas militares son inmunes a la persecución en Afganistán y los afganos tienen poco acceso a los mecanismos de justicia militar de Estados Unidos. Debido a fallas en el sistema de justicia militar de Estados Unidos, en particular su falta de independencia de la cadena de mando militar, hay un pobre historial de investigar los delitos que se cometen contra la población civil.

¿Cómo crees que se desarrollará la situación en Afganistán?

Afganistán se encuentra en una encrucijada, y sus aliados internacionales no deberían abandonar Afganistán, aunque sus tropas hayan abandonado el país.

Todavía hay enormes problemas de derechos humanos, pero a menos que el gobierno afgano continúe con el apoyo internacional para hacer frente a estos, la situación empeorará.