El recientemente elegido primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, anunció ayer que el país dejará de participar en la alianza para hacer ataques aéreos al llamado Estado Islámico.

Según se informa, Trudeau comunicó al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, que retirarán seis aviones de combate de la campaña de bombardeos a Iraq y Siria.

Los ataques canadienses comenzaron en noviembre pasado en Iraq, y se expandieron a Siria en abril.

Trudeau asumirá su cargo en las próximas semanas, reemplazando al conservador Stephen Harper, quien inició la campaña de ataques aéreos del país.

Andrew Basso, experto en políticas canadienses de la Universidad de Calgary, explica a Metro cómo la movida de Trudeau puede afectar las relaciones con Estados Unidos y a la guerra de Occidente contra ISIS.

¿Por qué se tomó la decisión de salir de la campaña contra ISIS?

– El recién electo primer ministro hizo de la salida de la campaña contra el Estado Islámico una promesa electoral, pero no prometió retirar a Canadá de la lucha global contra ISIS.

Trudeau quiere entregar más ayuda humanitaria a los no combatientes y quiere usar a los experimentados soldados canadienses para entrenar a las fuerzas iraquíes a que luchen contra ISIS, en vez de bombardear más objetivos.

La campaña de bombardeos empezó como una respuesta de emergencia para detener la expansión del Estado Islámico y sólo hizo eso. Avanzar, entregar ayuda humanitaria y entrenar a tropas locales va a ser más importante, más crucial que simplemente bombardear objetivos.

¿Qué significa la decisión de Trudeau?

– Canadá está empezando a desmarcarse de la política extranjera de “primero bombardear, después preguntar”.

Mientras la campaña de bombardeos efectivamente ayudó a detener el avance de ISIS, ahora son sólo parches a los problemas políticos internos y no promueven una estabilidad a largo plazo. Asegurarse de que la salud de los no combatientes es buena y de que las fuerzas locales pueden realmente luchar es una ruta mucho más favorable para combatir al Estado Islámico.

¿Es este un golpe simbólico a la campaña de Occidente contra ISIS?

– No. Canadá ya tenía programado salir de la campaña en marzo de 2016, así que esta es una decisión de terminar promovida antes por Trudeau.

Él informó a Barack Obama de su decisión y Obama la aceptó. Canadá seguirá ayudando a los aliados solo con la entrega de ayuda humanitaria y entrenando a las fuerzas locales, lo que creo que en este momento es más importante.

¿Canadá ha desempeñado un papel importante en los bombardeos?

– La campaña inicial fue un éxito rotundo y una correcta decisión política porque el avance de ISIS tenía que ser detenido. Ahora nuestros aliados en el territorio, particularmente los kurdos, están luchando mejor y el avance del Estado Islámico está estancado desde hace mucho, así que es el momento para retirarse.

¿Cómo puede afectar la salida de Canadá a sus relaciones con Estados Unidos?

– Si es que Canadá se desliga completamente, entonces los Estados Unidos se disgustarán y esto podría enfriar las relaciones. Desde que Canadá aceptó cooperar en la lucha, pienso, las relaciones políticas extranjeras han sido amistosas.

¿Cómo se verá la estrategia canadiense entre las otras potencias mundiales?

– Canadá está volviendo ha adoptar una posición internacional y local mucho más tradicional, proyectando un poder mucho más suave y una imagen más humanitaria, aunque durante los próximos cuatro años se demostrará si es que estoy equivocado o no. No dudo de que los otros poderes del mundo, especialmente aquellos de la Unión Europea, aceptarán tibiamente esta posición política canadiense. Rusia, sin embargo, es un tema completamente distinto.