Tras dos intentos de Asamblea Nacional en Haití, los parlamentarios buscan resolver hoy el rumbo político del país, mediante un tercer encuentro donde está pautado decidir el reemplazo o prolongación del mandato de Jocelerme Privert como presidente interino.

Tal como sucedió en los dos encuentros pasados (13 y 21 de junio), donde “la incapacidad de los parlamentarios para entenderse y la falta de seguridad” hizo fracasar los intentos, este tercer esfuerzo sin duda estará marcado por inseguridad y protestas, debido a los intereses particulares, a juicio del politólogo haitiano Joseph Harold Pierre.

Esta situación de inestabilidad en el país vecino afecta a las relaciones domínico-haitianas, objeto de gestiones de de relanzamiento durante la gestión del presidente Danilo Medina, frente al exmandatario haitiano Michel Martelly, quien concluyó el mandato el 5 de febrero.

“Se puede recordar que en el gobierno de Martelly, los cambios continuos ralentizaron la implementación de varias iniciativas que los dos gobiernos habían acordado”, razonó el politólogo. Dijo que, además, el tema de la prohibición de las exportaciones de 23 productos dominicanos por vía terrestre hacia Haití es un tema a tratar en el Parlamento haitiano, “sin embargo, como bien se entenderá, tal tema no es ni puede ser la prioridad ahora”.

Reuniones fracasadas

Para el también economista, la verdadera causa de la ausencia del número de parlamentarios requeridos para el quórum durante la segunda sesión que pretendía designar al presidente interino “son los intereses individuales”.

El profesor universitario, quien además se desempeña como coordinador general de la Organización de Jóvenes Profesionales Haitianos, explicó a Metro que “si bien es cierto que los parlamentarios están divididos en dos bandos: los que optan por la continuación de Privert y los que anhelan su salida del poder, es importante recalcar que esta división no resulta de fracturas ideológicas sino de ambiciones particulares”.

Que continúe Pivert

Entiende que la prolongación del mandato del presidente provisional es la decisión sabia, que debe imponerse.

“Primero porque, dado el disfuncionamiento de las instituciones haitianas, era ingenuo pensar que las elecciones pudieran organizarse en cuatro meses. Segundo, porque el organismo electoral precisa de un fortalecimiento técnico y estratégico que va más allá del cambio de sus nueve miembros; y tercero, porque atiende a un trabajo técnico, la ausencia de consenso, por lo tanto el déficit de liderazgo en la política haitiana ralentiza el ritmo de los procesos políticos en el país”, explica el profesional haitiano residente en Santo Domingo.

Pierre reconoce que la lentitud del proceso es sintomática de los males que padece la sociedad haitiana. Entre ellos, debilidad institucional y ausencia de liderazgo, por lo que asegura que la forma de evitar que se alargue la transición más allá del 7 de febrero de 2017 es dejar que Privert y su gobierno encaminen el proceso electoral hacia su término.

Explica que un consenso de la Asamblea Ggeneral, que ratifique a Privert, significa un paso hacia el retorno al orden constitucional, única garantía de la estabilidad política y económica.

Sin embargo, arguye que tomar la decisión contraria tendría como impacto directo la emergencia de una crisis mayor al estallido popular en contra de una segunda vuelta, una mayor debilidad institucional, y un endurecimiento mucho más fuerte de las posiciones políticas extremistas