La salud bucal no está contemplada dentro de las prioridades de las políticas públicas en la mayoría de los países. Los problemas que generan en las personas van desde una falta de autoestima hasta un mal desenvolvimiento en sociedad.

Fábio Bibancos fue nombrado “Fellow Ashoka” (una red de emprendedores sociales presente en 65 países) desde 2007, por ser un agente de cambio con su iniciativa “Turma do Bem” (La Pandilla Buena), considerada “una de las cinco organizaciones con mayor impacto del planeta” por Glovalizer, en 2002 y recibió la certificación del Ministerio de Justicia como OSCIP (Organización de la Sociedad Civil de Interés Público).

¿Cómo se desarrolló el proyecto en México?

Empezamos en México, concretamente en Monterrey. Después, en Ciudad de México, el programa se desarrolló con beneficiarios, dentistas y ahora estamos ampliándonos al resto del país. En México hay  428 dentistas voluntarios que han atendido a 491 pacientes.

¿Brasil es el país donde Turma do Bem ha brindado más ayuda a los niños?

Brasil y Colombia es donde se encuentra el proyecto con mayor fuerza. Bogotá es la tercera ciudad más grande del proyecto; en la capital colombiana hay mucha gente que está siendo atendida y hay muchos dentistas comprometidos con el proyecto. Otro país en el que también está creciendo el proyecto es Perú. El coordinador ha hecho mucha difusión del proyecto en los medios de comunicación.

Sin embargo, México es un país con mucho potencial. Hay mucha gente que necesita ayuda y muchos dentistas, para que Turma de bem tenga un gran desarrollo.

¿Ayuda este proyecto a que las políticas públicas se modifiquen en los países donde está actuando?

Sí, hay diferentes movimientos en las políticas públicas, porque tenemos políticas diferentes. Las personas pobres no tienen cepillo de dientes, pasta de dientes, el kit dental básico no lo tienen, no tienen dinero en todo Latinoamérica, ni acceso a los medicamentos ni a la atención que un dentista les puede ofrecer.

En Brasil se está proponiendo hacer cambios en políticas públicas: si el gobierno da jeringas para las personas que se drogan, condones y filtro solar gratis, el kit básico dental también lo puede dar de forma gratuita.

En México estamos empezando, junto con P&G y los dentistas, a generar este cambio. No es tan fácil porque las políticas sociales tienen diferentes entradas. En Brasil se trabaja con los alcaldes (gobernadores), no es con el Gobierno federal. Es diferente en cada sitio; el comportamiento político es diferente, más si queremos el cambio. Se necesita estudiar el caso de cada país para saber cómo debemos actuar.

¿La idea es ir hacia la prevención?

La prevención, el tratamiento de personas que ya no se pueden prevenir, pero que necesitan ser atendidas de inmediato.

¿Por qué en los países de América Latina es una constante la falta de políticas públicas de salud bucal al sector de niños y adolescentes?

No es un problema exclusivo de Latinoamérica. Nosotros hablamos con gente de todo el mundo, éste es un problema social de los pobres. Cuando tú miras a la cara a una persona pobre, no tiene dientes, eso en todos los países, ya sea en Francia o Portugal. La atención con dentistas está reservada a las élites en todo el mundo; no está en las políticas públicas  que sì se tienen con las necesidades primarias.

La condición social está directamente ligada a la piel y a los dientes. El cabello y las ropas son muy parecidos, no hay mucha diferencia; una playera negra todos la tienen, con diferente precio, pero son muy parecidas; los dientes no. Los dientes determinan: si una persona no tiene dientes, es pobre.

¿Esa misma barrera social se encuentra durante la formación de los dentistas?

Sí. Nosotros no tenemos una formación humanista, tenemos una formación técnica, estamos preparados para buenas cirugías, para una tecnología avanzada que tiene un costo elevado. No tenemos una formación pensando en ayudar solo a personas necesitadas y de bajos recursos.

¿Es esto un obstáculo en el momento de reclutar voluntarios?

No, la formación educacional en las universidades es una cosa. Aquí trabajamos con gente que tiene una vocación y sienten. Por eso siento que se produjo el proyecto tan rápido aquí en Latinoamérica, y no sucede lo mismo en otros países. Creo que la proximidad de las familias, el comportamiento de los latinos, hace que hoy tengamos un movimiento tan grande aquí.

¿En qué otros países hay posibilidad de empezar el movimiento?

Tenemos invitaciones para hacerlo en Polonia. En la India no lo realizamos porque no contamos con el dinero para hacer algo tan grande. Trabajamos en Portugal porque no hay barrera del idioma.

¿A qué problemas se enfrentan para seguir llegando a más países?

Ahora hay mucha gente en España que nos llama. El problema es que tenemos que acompañar al beneficiario durante todo el proceso y  tenemos que tener un call center más grande y no contamos con dinero para tener a tanta gente trabajando en la oficina. Cuando tengamos más dinero, vamos a ser más grandes.

¿Qué es lo que la diferencia y destaca de otras iniciativas de la sociedad civil?

El impacto social es muy grande. Vamos a hacer una cuenta: nosotros gastamos 30 dólares por niño durante el año para que todos los niños tengan su tratamiento; si pudiésemos pagar a los dentistas por el tratamiento serían como seis mil dólares. La diferencia de la organización de la que se habla, Turma do bem, es que gastamos muy poco dinero.

Damos a la sociedad mucho, porque el instrumento de los dentistas son sus manos, esta es la diferencia.

Por eso somos un movimiento que hace que el dentista se sienta bien ayudando a su propia comunidad: el impacto financiero y el impacto social es mayor. Nosotros trabajamos con personas que necesitan mejorar su vida. Para todos nosotros es importante una sonrisa.