Nadie duda del desenlace. El Senado brasileño lanzó ayer el debate que probablemente culminará con la suspensión de la presidenta Dilma Rousseff para someterla a juicio político, en una sesión que bajará el telón de más de 13 años de gobierno del izquierdista Partido de los Trabajadores.

La maniobra de último minuto del gobierno para frenar el impeachment fue infructuosa: la Corte Suprema rechazó el recurso presentado la víspera para anular el juicio político a la mandataria.

Tras meses de crisis política que tienen en vilo al gigante sudamericano, el plenario de la Cámara Alta debatía hasta anoche en una maratónica sesión si la presidenta debía ser juzgada por cometer un “crimen de responsabilidad” al utilizar préstamos de bancos estatales para tapar agujeros del presupuesto en 2014 y en 2015.

Rousseff no es blanco de ninguna investigación o acusación por corrupción. Pero tanto sus mayores aliados como sus más acérrimos enemigos son investigados o acusados en el mayor escándalo de corrupción de la historia de Brasil, que defraudó a Petrobras en más de 2,000 millones de dólares.
Los conteos mostraban hasta anoche que la oposición tiene votos más que suficientes para apartar del poder a Rousseff por hasta 180 días, mientras dura el proceso. Para ello se requieren 41 senadores, una mayoría simple.

El temor del Partido de los Trabajadores (PT) es incluso que 54 senadores o más –dos tercios del pleno– apoyen el impeachment. Esta cifra es la que se requiere en la votación final del juicio político para declarar culpable a la primera mujer presidenta de Brasil y destituirla.

Un proceso “traumático

El impeachment es un proceso “largo y traumático” que “coloca una enorme responsabilidad sobre el Senado”, afirmó poco antes del inicio de la sesión el presidente de la Cámara Alta, Renán Calheiros.

“Decidiremos sobre el alejamiento temporal o la permanencia en el poder de la presidenta Rousseff, que fue elegida por el voto popular directo”, añadió el líder de los senadores, que pidió “serenidad y espíritu público” a los legisladores.

Rousseff fue reelecta en octubre de 2014 por cuatro años más, pero su popularidad se ha hundido al 10 % en medio de una recesión económica que se prevé como la peor en décadas y el megafraude a Petrobras que tiene en la mira a decenas de políticos de su PT y a aliados, así como a poderosos empresarios.

La crisis política alcanza su auge a menos de tres meses de los Juegos Olímpicos en Rio de Janeiro, y en medio de una epidemia de zika, un virus transmitido por mosquitos que provoca microcefalia en bebés, y cientos de miles de casos de dengue, chicungunya y el virus H1N1.

Al iniciarse la sesión en el Senado, simpatizantes del gobierno protestaron brevemente contra el impeachment en varios puntos de Sao Paulo, bloqueando avenidas y levantando barricadas.