Desde las provincias más cercanas a La Habana y habitantes de la misma capital, miles de cubanos llegaron la noche del martes hasta la Plaza de la Revolución para rendirle homenaje, una vez más, al fallecido líder cubano, Fidel Castro.

Cerca de las siete de la noche, una abarrotada Plaza sonaba canciones en honor al siempre “Comandante Jefe” de los revolucionarios. Por una avenida aledaña, un hombre iba caminando frente a mí  con camisa negra, pantalón oscuro y sombrero parecido al que emblemáticamente llevaba puesto Fidel Castro en su uniforme de soldado. Se escuchaba la música ya en ese punto. Sin importar los ideales, la nostalgia era inevitable. El hombre llevaba su mano hasta sus ojos e inclinaba su rostro. En un tramo del camino, no pudo más y se postró frente a un árbol a llorar. Era sólo el preámbulo.

En la Plaza el ambiente no fue distinto. A medida que transcurría la noche y avanzaban los mensajes de más de una docena de líderes de Estado presentes en el homenaje póstumo, las lágrimas brotaban de innumerables hombres y mujeres que indiscutiblemente aman a Fidel y la Revolución Cubana.

Ciertamente, no todo el que estuvo allí mostraba esa pasión por el expresidente y los ideales que inculcó. El compromiso parecía tener más fuerza en algunos, pero allí estaban. Miles de cubanos permanecieron allí, durante al menos cuatro horas de pie, escuchando y aplaudiendo las muestras de respeto, admiración y honor por parte de esos líderes a Fidel Castro.

Era como una especie de consuelo para ese gran número de cubanos que ha prometido continuar adelante con lo ya establecido por Fidel, y una proyección al mundo, precisamente, de que la muerte de una de las figuras políticas más importantes y reconocidas al nivel mundial, no significa el fin de los conceptos socialistas por los que luchó y sembró en Cuba.

Así lo recalcaron una y otra vez cada uno de los ofreció su discurso esa noche. “Ahora nos toca a nosotros, ahora les toca a ustedes”, afirmó Nicolás Maduro, presidente de Venezuela. Reafirmaron, también, su compromiso con el pueblo cubano de continuar denunciando en todos los foros el bloqueo o embargo económico que mantiene Estados Unidos sobre la isla. “Ese bloqueo criminal, que es un crimen de lesa humanidad, que debería estar siendo juzgado”, recalcó Daniel Ortega, presidente de Nicaragua. “Cuba es un ejemplo de todo lo que es posible alcanzar por el bienestar y la felicidad de la gente y lograrlo incluso en medio de un injusto bloqueo de más de 50 años”, expresó, por su parte, Salvador Sánchez Cerén, presidente de El Salvador.

Por medio de cada discurso, Fidel Castro fue consagrado como un ser eterno e inmortal ante los ojos del mundo a través de la televisión. Fue exaltado como una figura que ha trascendido el espacio físico y terrenal para no sólo quedar para siempre en los libros de historia, sino en la conciencia de sus amigos y enemigos, “invicto” en las luchas anti-imperialistas y guía en las batallas que aún quedan por librar para quienes creen firmemente en las ideas que fomentó, instituciones que fundó y la Cuba que creó a partir de 1959.  

“América Latina y el mundo no se puede comprender en el siglo XX sin Fidel ni sin Cuba, Fidel es Cuba, cambiaron el mundo. Mientras haya un socialista de pie luchando con las palabras, las ideas y con la fuerza de la razón, Fidel estará entre nosotros y para siempre”, afirmó Evo Morales, presidente de Bolivia.

Al final de la noche, la imagen de la Plaza de la Revolución aún abarrotada recorrió el mundo. Es imposible saber cuántos de los que estaban allí asistieron de corazón, por amor genuino a un líder que es también odiado por un sector en Cuba y alrededor del mundo. Lo que diga una persona entre tantas miles no parece ser una muestra efectiva en una selección aleatoria, pero es prueba de algo, algo bueno que debe haber sucedido en Cuba en los últimos 60 años, más allá del Fidel conflictivo que se vio muchas veces a través de los medios de comunicación.

“Es como si fuera un santo, un dios para nosotros, y no soy religioso, pero nos ha enseñado a pensar, a actuar, somos lo que somos gracias a Fidel Castro. Fidel somos todos nosotros”, compartió Miguel Sagión, 57 años y proveniente de la provincia Artemisa, en declaraciones a Metro.