Cuando estalló la Revolución de Abril de 1965, Filiberto Cruz Sánchez tenía 10 años. En su mente vuelan algunos recuerdos de esta lucha por el restablecimiento de la constitucionalidad; entre ellos, el sonido de los aviones P51 de los militares norteamericanos que se veían desde su campo en la línea noroeste: Villa Lobo, en la provincia Montecristi.

“Recuerdo que todos decían ´se está peleando en la capital´, y uno que otro avión pasaba rasante, como metiendo miedo, y nosotros nos escondíamos debajo de la barbacoa –un tipo de despensa usada en los pueblos– porque teníamos miedo al ruido”, cuenta este catedrático de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), quien ha convertido la historia dominicana en su compañera de todos los días.

¿En qué consistió la Revolución de Abril de 1965?

La Revolución de Abril de 1965 es el segundo gran acontecimiento de la historia moderna dominicana; prácticamente solo hemos hecho dos grandes revoluciones a lo largo de nuestra historia republicana. La primera, la Restauración del año 1865, que fue una guerra de liberación nacional gestada en la entraña misma del pueblo dominicano, un pueblo integrado por campesinos que veían la perspectiva de volver a la esclavitud y se lanzaron a una revolución para rescatar la independencia dominicana.

Y cien años después, en 1965, vuelve a estallar este segundo gran acontecimiento de la historia dominicana que fue frustrado por una intervención militar masiva de los Estados Unidos de América y otros estados que quisieron impedir el retorno de Juan Bosch, que fue el primer presidente electo democráticamente luego de la muerte de Trujillo.

Entonces, por una serie de razones históricas, el gobierno de Juan Bosch fue derribado mediante un golpe militar, el 25 de septiembre de 1963. Inmediatamente ese acontecimiento trajo como consecuencia el exilio del profesor Juan Bosch que se fue a vivir durante un tiempo a Puerto Rico.

Aquí, internamente, los militares se dividieron; las Fuerzas Armadas dominicanas se escindieron en grupos. Había un grupo trujillista, un grupo neo trujillista que seguía a Balaguer, uno constitucionalista que quería el retorno de la constitucionalidad sin elecciones y este grupo lo fundaron el coronel Fernández Domínguez y otros oficiales del Ejército.

El plan era luchar por el retorno de la democracia que había sido frustrada con el golpe militar.

A partir de ahí, los grupos militares se asocian con el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) que Bosch había fundado, pero que había un joven y fogoso líder, llamado José Francisco Peña Gómez, que empezó a organizar con los militares el contra golpe militar y por eso en la tarde del 24 de abril, que cayó sábado, el doctor Peña Gómez, un joven brillante, un ejemplo de lo que debe ser una juventud de origen humilde que se supera en la vida, dirigía el programa radial del PRD, y desde esa emisora empezó a llamar al pueblo a la lucha para derrocar al gobierno ilegal, el gobierno del triunvirato que dirigía Donald Reid Cabral, que era un gobierno ilegal, un gobierno de facto, que era un gobierno represivo y corrupto.

Y desde esa tribuna, el doctor Peña Gómez se eleva a la gloria y llama al pueblo a la revolución y esta revolución estalla un 24 de abril de 1965, más o menos en horas de la tarde, después que Peña Gómez hizo el llamado a la revolución.

Vienen cuatro días que conmovieron al mundo; 24, 25, 26 y 27 de abril.

Fueron cuatro días de combate en toda la ciudad capital y en algunas ciudades del interior hubo también resistencia, pero cuando los patriotas y los militares constitucionalistas derrocaron al bando militar que apoyaba al gobierno de facto con sede en San Isidro, entonces viene, el 28 de abril, la intervención militar norteamericana, que vino a frustrar ese deseo del pueblo dominicano de darse un gobierno honesto, patriótico y no corrompido como los gobiernos que hemos padecido los dominicanos siempre en nuestro país.

El deseo de que Bosch de retornara al poder fue el motor de este levantamiento por la constitucionalidad.

¿Qué significó esta lucha para el restablecimiento de la democracia nacional? ¿Valió la pena?

Es bueno que se sepa que el profesor Juan Bosch contribuyó a la elaboración de una de las pocas constituciones democráticas que hemos tenido en la historia política del país, que fue la Constitución del año 1963.

En esa Constitución había muchas conquistas a favor de nuestro pueblo pero que no era aceptada por el clero católico, por la oligarquía tradicional y mucho menos por el imperio norteamericano.

Este acontecimiento es para el pueblo dominicano un acontecimiento de gloria, es la reivindicación del proceso de la democracia política que Bosch había instaurado, que había sido frustrado, y las conquistas sociales y económicas que estaban garantizadas en la Constitución.

El derecho a la huelga, el aumento salarial, la libertad sindical, la reforma agraria, el reparto de la tierra a los campesinos; había muchas conquistas a favor de nuestro pueblo que lamentablemente fueron frustradas.

Este hecho nos marcó porque significó un atraso enorme. Si Bosch hubiese seguido gobernando, y si no se produce la invasión militar norteamericana, estoy ciento por ciento  seguro que hoy República Dominicana viviría un Estado de bienestar, estuviéramos con un sistema político más sano, no tan corrompido como está ahora.

Yo creo que valió la pena porque fue una enseñanza que arrojó de que los pueblos se cansan, y como nos lo demuestra la historia dominicana, cada cierto tiempo, explotan. Cada cierto tiempo el pueblo explota en determinadas coyunturas.

¿Qué personas de este momento histórico se mencionan poco y tuvieron una participación significativa?

Las mujeres tuvieron una participación muy interesante. Por ejemplo, mujeres de la capital y de San Francisco de Macorís organizaron marchas durante esta época y se unieron a la lucha. De muchas de estas mujeres se desconocen los nombres, pero nuestra historia las registra.

También tuvimos muchos héroes anónimos. Como es natural, la historia es bastante complicada y los historiadores no tenemos tiempo para exponer y publicar nombres de tantos protagonistas en el proceso.

Incluso Caamaño, que sobresale en la gesta de abril, no fue quien inició la revolución, pero gracias a su participación heroica en la batalla del puente (Duarte) es que Caamaño se comienza a destacar.

Se han escrito muchas memorias de gente que participó en esta revolución. Han publicado libros, folletos, etcétera, pero realmente resulta prolijo mencionar tanta gente heroica, hombres y mujeres que combatieron en esta revolución.

Usted decía que esta fue la segunda revolución más importante de la historia dominicana ¿Algún dato que, a su consideración, no deberían pasar por alto los dominicanos de este momento histórico?

Yo diría que la causa de la derrota de la revolución fue una invasión extranjera; y que esta resistencia patriótica a la invasión solo se registró en la capital dominicana. Las demás provincias del interior del país permanecieron un poco aisladas, alejadas, de esta lucha patriótica y por ahí, creo, estuvo la causa de esta derrota.

Para la historia, la Revolución de Abril de 1965 es un acontecimiento de gloria de nuestro pueblo, que ha sido siempre un pueblo valiente, que ha venido luchando históricamente por mantener su soberanía y su independencia y que siempre ha repudiado por diversas vías las intervenciones extranjeras. Hay muchas lecciones que aprender de este proceso. De todos modos es un acontecimiento que hay que seguirlo estudiando; hay que seguirlo hurgando.

Muchas enseñanzas quedan de esta revolución, que repito, fracasó, porque luego se montó un gobierno contrarrevolucionario, ilegal, que fue producto de un fraude electoral del año 1966 y que dejó como resultado los 12 años de Joaquín Balaguer. Un gobierno que tiene sus luces y sus sombras; más sombras que luces, creo yo.