La guerra contra las drogas del presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, ha causado la muerte de más de 2,400 distribuidores y consumidores de drogas en los últimos dos meses, según los últimos informes.
Las cifras dadas a conocer por la Policía Nacional filipina confirman que 1011 personas han sido eliminadas en operaciones, mientras que 1.391 han sido etiquetadas con “muerte bajo la instigación”, lo que significa que “vigilantes” podrían haber sido los responsables.

Antes de la reunión prevista con Barack Obama para hoy martes 6 de septiembre en Laos, el Sr. Duterte llamó al presidente de EE.UU. un “hijo de p*ta”, advirtiéndole que no discuta los problemas de derechos humanos con él. Mark R Thompson, director del Centro de Investigación del Sudeste de Asia, City University, de Hong Kong, conversa con Metro sobre la violenta represión contra las drogas en curso en las Filipinas.

El Presidente Duterte dijo que “muchos morirán” antes del final de su lucha contra las drogas ilegales. ¿Es su política demasiado extrema?

 Activistas creen que la campaña de Duterte contra las drogas que ha resultado en 2,000 muertes reportadas es una violación flagrante de los derechos humanos. La mayoría de los filipinos están en desacuerdo: Duterte en este momento tiene un índice de aprobación superior al 90 por ciento, ya que parece intervenir en sus preocupaciones sobre el deterioro de la ley y el orden y las drogas en particular.

Sí, los activistas de derechos humanos están furiosos por sus acciones. ¿Por qué no le importa?

Duterte ganó la elección y cree que tiene un mandato para hacer lo que prometió hacer: animar a la muerte de miles de criminales por parte de la policía y los vigilantes con el fin de detener el flagelo de las drogas, y por eso dice: “No me importan los derechos humanos.”

¿Es la regla de Duterte eficaz en la realización de sus promesas de reprimir el crimen y acabar con las drogas y los traficantes de drogas?

Duterte cree que puede detener el crimen matando a los criminales. Sin el debido proceso, es poco claro si personas “correctas” están siendo asesinadas. Al contrario, una mayor impunidad de parte de la policía es probable que cause mayores problemas en el futuro. La impunidad de la policía no es la forma para construir instituciones fuertes.

Duterte declaró recientemente un estado de anarquía para permitirle a los militares trabajar con la policía para asegurar el país a través de puestos de control y un aumento del patrullaje. ¿Cuál es su opinión sobre esta iniciativa?

El estado de anarquía fue declarado debido a un ataque terrorista en Davao, pero dado que se produce en medio de esta represión violenta contra las drogas, existe la preocupación de que podría contribuir a una escalada en la violencia, en lugar de frenarla.