La Fiscalía de Sao Paulo solicitó ayer prisión preventiva para el ex presidente de Brasil Lula da Silva por los supuestos delitos de blanqueo de dinero vía ocultación de patrimonio y falsedad ideológica.
Es la primera vez que se solicita la prisión del exmandatario, en medio de las invrestigaciones por corrupción que sacuden al mundo político brasileño.

En tanto, la Fiscalía negó que una posible motivación política en la denuncia presentada el miércoles contra el expresidente.

“El Ministerio Público no trabaja con un calendario político. Nuestro calendario es judicial”, afirmó el fiscal José Carlos Blat.

Los tres fiscales que firman la denuncia sospechan que Lula y su esposa, Marisa Leticia Lula da Silva, son los verdaderos dueños de un lujoso apartamento de tres plantas en la localidad Guarujá, en el litoral de Sao Paulo, lo que el expresidente ha negado en reiteradas ocasiones.

Los fiscales precisaron que la investigación de la Fiscalía de Sao Paulo es independiente de la llevada a cabo por la Justicia del estado de Paraná, de la que también es blanco Lula. y que se centra en los asuntos de corrupción en la petrolera estatal Petrobras.

Según explicó el fiscal Cassio Roberto Conserino, la denuncia contra Lula se enmarca en una investigación iniciada hace “cinco o seis años” para esclarecer delitos cometidos por la cooperativa inmobiliaria Bancoop, cuando esta traspasó sus obras a la constructora OAS, salpicada por el caso de corrupción en Petrobras.

Durante la trasferencia, se empeoraron las condiciones de compra de algunos de los clientes, lo que, de acuerdo con la Fiscalía, “acabó con el sueño” de muchos ciudadanos de obtener una casa propia.

“Mientras miles de familias quedaron sin sus apartamentos y se vieron despojadas de realizar el sueño de tener una casa propia, uno de los investigados (Lula) fue contemplado con un tríplex”, recalcó Conserino.

La Fiscalía de Sao Paulo cree que Lula es el propietario real del apartamento en la playa en Guarujá, el cual está registrado en nombre de la constructora OAS, que llegó a realizar reformas en el interior del inmueble, supuestamente al gusto del expresidente y dirigidas en parte por su esposa.