La noticia no solo emocionó al mundo científico, sino a todas las personas. La confirmación de que las llamadas ondas gravitacionales existen y que pueden ser registradas por instrumentos humanos supone una nueva forma de relacionarse con el Universo.

En América Latina también hubo reacciones. Metro habló con Gonzalo Palma, físico y académico de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, para conocer sus impresiones sobre el descubrimiento.

¿Por qué es tan importante este descubrimiento para la ciencia?

Lo que pasa es que básicamente confirman la validez de la Teoría General de Einstein, que fue predicha hace exactamente 100 años atrás. Fue el propio científico, una vez que produjo su propia Teoría de la Relatividad General, quien empezó a observar qué consecuencias había. Ahí surgió la existencia de estas “ondas gravitacionales” que son unas pequeñas fluctuaciones que pueden propagarse de un punto del espacio a otro.

Esa es su importancia. No es que vaya a cambiar nuestra visión de la teoría porque en realidad la confianza de los físicos en la Teoría de la Relatividad General era básicamente completa y nadie dudaba de su existencia, porque las ondas se observaban de forma indirecta.

¿Esta teoría confirmaría la existencia de agujeros negros también?

Eso es también sumamente interesante sobre este fenómeno, porque las ondas gravitacionales se pueden producir sobre una serie de fenómenos y el más típico que uno espera es lo que se llaman los “púlsares”, que son dos estrellas de neutrones girando una en torno a la otra, capaces de producir estas ondas.

Pero, la observación en concreto que se reportó hoy en la conferencia de prensa era sobre dos agujeros negros que chocaron. Eso se sabe y se puede reconstruir haciendo calzar las ondas perfectamente con lo que uno espera ver de esta colisión.

Lo que la hace tan especial es que los agujeros negros también son una predicción de la Teoría de la Relatividad de Einstein, entonces todo el fenómeno completo es una consecuencia de la teoría que predijo.

Es la primera vez que hemos podido ver el horizonte de sucesos de un agujero negro y la señal observada corresponde, casi a la perfección, a las predicciones de la relatividad numérica. Hoy descubrimos que los agujeros negros astrofísicos y los agujeros negros predichos por la teoría de Einstein coinciden.

En Chile, uno de los líderes en investigación en América Latina,  ¿se está trabajando algún proyecto sobre la base de esta teoría?

En Chile hay una comunidad importante de científicos que se dedican a estudiar fenómenos gravitacionales. Casi todas las universidades tienen un grupo dentro de su departamento de Física que estudia esta teoría en específico.