El papa Francisco y el papa emérito Benedicto XVI celebraron ayer en el Vaticano el 65º aniversario de la ordenación sacerdotal de Joseph Ratzinger, en 1951. El acto tuvo lugar en la sala clementina del palacio apostólico vaticano y duró cerca de cuarenta minutos.

Francisco fue el encargado de presidir la celebración y de pronunciar unas palabras con las que destacó la dedicación a la fe católica que ha demostrado a lo largo de su vida religiosa Benedicto XVI. El papa emérito, que en abril cumplió 89 años, estuvo presente en el acto, sentado en una silla situada a la derecha de la sala, a pocos metros de distancia de Francisco.

El pontífice emérito alemán aprovechó la ocasión para agradecer el homenaje y también para pedir “un mundo de amor y de vida, y no de muerte”, en un discurso improvisado. Ratzinger recibió su ordenación sacerdotal el 29 de junio de 1951 en la catedral de Frisinga, al sur de Alemania, por parte del cardenal y por entonces arzobispo de Múnich, Michael von Faulhaber.

Desde su renuncia en febrero de 2013, reside en el monasterio Mater Ecclesiae del Vaticano y no es frecuente que aparezca en público. En el vuelo de regreso de su reciente viaje a Armenia, el papa Francisco describió a Benedicto XVI como “el abuelo sabio y el hombre” que le “custodia las espaldas y los hombros con su oración”.