La agenda del Papa Francisco en Estados Unidos comenzará en Washington, D.C., con la visita a la Casa Blanca y su primer discurso ante el Congreso. Pero, en medio, Francisco presidirá una ceremonia que será especial motivo de reunión para la comunidad hispana: la canonización de fray Junípero Serra.

Este fraile franciscano, uno de los padres fundadores de California, será el primer hispano declarado santo por la Iglesia Católica en Estados Unidos. Tanto su historia como las razones que llevaron al Papa Francisco a declararlo santo ha sido tema de controversia y de crítica sobre todo de grupos defensores de los nativos americanos.

¿Quién fue Junípero Serra? ¿Cuáles son las virtudes que la Iglesia Católica reconoce con su canonización? “Junípero representa tanto el lado fuerte como el lado débil de la evangelización española. Quería lo mejor para la población indígena y para él era lo mejor que conocieran a Cristo”, explica el teólogo franciscano Kenneth Davis.

Serra nació en Palma de Mallorca, España, donde se formó y recibió título doctoral. Era un académico reconocido que decidió marcharse como misionero a México en 1749. Cuando el gobierno español, al que estaba vinculado la Iglesia Católica, decidió expandir sus fronteras de Baja California a la Alta California, el fraile Serra acompañaría la expedición. Bajo su dirección, se fundaron nueve misiones en California.

“Tuvo que enfrentar la situación con que se encontró… tenía que tratar con el gobernador y los soldados. Él quiso proteger al pueblo indígena de lo peor de la conquista. Hizo lo mejor que podía con las herramientas que tenía a su alcance”, comenta Davis, profesor y director espiritual del Seminario Sagrado Corazón de la Arquidiócesis de Milwaukee. La relación de la Iglesia con la colonización española y el maltrato y la extinción de la población nativa, ha sido duramente criticada hasta hoy.

“Algunos grupos nativos indígenas están ofendidos, pero en ningún momento (el Papa) viene a declarar santo el periodo de la colonia, sino que Junípero Serra fue un hombre que, a pesar de las limitaciones de su época, hizo muchas cosas para que el evangelio fuera conocido”, investigador y director del Programa Graduado de Ministerios Hispanos del Boston College.

El proceso para la canonización de Serra ha recorrido un largo tramo desde que en 1950 la Diócesis de Fresno solicitó a El Vaticano considerar su causa. En 1988, el papa Juan Pablo II lo declaró beato. La Iglesia recurrió a una amplia investigación historiográfica sobre la fundación de California para refutar las críticas a la “santidad” de Fray Junípero y sostener que el religioso defendió a los nativos de los abusos y violaciones por parte de las fuerzas colonizadoras. Sus luchas frente al gobierno español se comparan con las de otros misioneros a través del Caribe y Sur América, como Bartolomé de las Casas, Antonio de Montesinos y las primeras misiones jesuitas en Paraguay.

Cuando escribe sobre su vida con los indígenas, se nota que los quería, aunque no todos (lo querían) a él. Actitudes de él que hoy podrían parecernos paternalistas, en su época era lo lógico para sacerdotes que querían proteger a sus hijos”, afirma Davis, al destacar que la actuación de Serra debe comprenderse en el contexto histórico y religioso que le tocó vivir. “Ninguna evangelización es perfecta, hay que respetar las culturas de la gente”, añade.

Desde 1931, una imagen de Serra está entre las que adornan el Salón Nacional de las Estatuas del Capitolio federal junto a otras influyentes personalidades de la historia estadounidense. El 23 de septiembre, el Papa Francisco canonizará a Fray Junípero en una explanada ante el Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en Washington, D.C.

Es más un simbolismo histórico más que político. Vamos a afirmar esa riqueza de la fe”, dice Ospino, al destacar que la misa se celebrará en idioma español.

Por su parte, Davis considera que celebrar la vida de Fray Junípero en la capital federal y reconocer su servicio en favor de los derechos humanos y culturales, debe ser motivo de reflexión sobre la posibilidad de una convivencia multicultural y pacífica en los Estados Unidos. También es un recordatorio de que ese país tiene raíces indígenas e hispanas. Ahora como entonces, sigue vivo el debate sobre la necesidad de convivencia de distintas lenguas y culturas. “Implica que la gente de varias culturas tiene que aprender a vivir en paz. Las misiones eran, hasta cierto punto, un intento de hacer esto. Podemos criticar a Junípero, pero ¿quién en Washington, D.C. ha hecho algo mejor?”, cuestiona el sacerdote.