“Dios pedirá cuentas a los esclavistas en nuestros días”, proclamó el papa Francisco, durante el último día de su visita a México, en una reunión con representantes del mundo del trabajo en el Colegio de Bachilleres en Ciudad Juárez, Chihuahua.

Los asistentes al encuentro realizaron una “ola mexicana” como acto de bienvenida al pontífice, al quien le dedicaron canciones típicas, como “Cielito Lindo”.

Durante su mensaje habló de la cultura del esclavo y de la corrupción y llamó a combatirlas, a confrontarlas. “La mejor inversión que se puede realizar es invertir en la gente, en la familia, en las personas...”.

“Todos estamos en el mismo barco, todos tenemos que luchar para que el trabajo sea una instancia de humanización”, enfatizó.

 Al cabo de la jornada, Francisco también ofició una misa en el Penal de Ciudad Juárez, reputado como inseguro y calificado con un 5.6 de 10, por las precarias condiciones, sobrepoblación y hacinamiento.

En su mensaje frente a internos, el Papa llamó a romper los círculos de la violencia y la delincuencia, además de trabajar para que la sociedad que usa y tira a la gente no siga cobrándose víctimas.

“El problema de la seguridad no se agota solamente encarcelando, sino que es un llamado a intervenir, afrontando las acusas estructurales y culturales de la inseguridad, que afectan a todo el entramado social”, expresó.