Un francotirador de origen británico asesinó a cinco militantes del Estado Islámico con solo tres balas.

El soldado del Servicio Aéreo Espacial (SAS, por sus siglas en inglés), del Ejército de Reino Unido, llevó a cabo la ejecución en una fábrica de explosivos a 10 kilómetros de Mosul, ciudad localizada al norte de Irak.

Los informes indican que al menos dos de los terroristas llevaban puestos chalecos de explosivos con el objetivo de atentar contra un pueblo cercano.

El primer yihadista falleció cuando el soldado le disparó en el pecho y la explosión de su chaleco provocó la muerte de otros dos miebros de ISIS.

Otro más falleció cuando recibió un balazo en la cabeza, mientras intentaba esconderse. El último murió al detonarse su chaleco por un disparo.

Una fuente del ejército confirmó al diario británico “Express” que se trataba de una misión clasificada.