Aunque las informaciones del presunto fraude en la concesión para construir las plantas de Punta Catalina parecen pasar desapercibidas en el país, el tema no ha sido ignorado por medios internacionales.

Recientemente, MetroRD publicó un reporte en el que explicaba los detalles de la “inflación” en los salarios que alegadamente recibirían los obreros del proyecto, remuneración que hasta el momento se desconoce si recibieron.

Además de las irregularidades por los sueldos, la recopilación de información dada a conocer por este medio también incluía el “privilegio” que otorgó el Gobierno dominicano al Consorcio Odebrecht-Tecnimont, para que resultara ganador de la licitación de la obra, por encima de otras compañías como China Gezhouba Group, que se comprometió a hacer el trabajo a la mitad del costo que ofrecía el gigante brasileño.

Los hallazgos en las pesquisas sobre esta concesión fueron publicados en el portal del Nuevo Herald y explican que el Gobierno dominicano suministró a Odebrecht información privilegiada para ayudarle a ganar la licitación para la construcción del proyecto eléctrico y que la compañía brasileña posteriormente facturó salarios exorbitantes para los trabajadores de la obra, bajo un esquema que llevaba a un soldador a ganar más que Danilo Medina.

El informe destaca que bajo el esquema publicado por Odebrecht, los soldadores contratados para la obra recibirían US$99.96 por hora, los capataces US$49.40 por hora.

A la tasa de cambio de 41.3 pesos por dólar que estaba vigente en 2013, año en que fue firmado el contrato, el salario del soldador trabajando a tiempo completo equivaldría a 660,535.68 pesos al mes, superando los 450,000 pesos por mes que obtuvo el presidente Medina ese año.

En tanto que los albañiles ganarían US$32.42 por hora, según consta en el contrato que ratificó el Congreso dominicano, cuando Odebrecht ya era investigada en Brasil por Corrupción.

Además, los carpinteros tenían previsto recibir US$32.42, los electricistas US$29.25 y los operadores de producción US$21.91 por hora.

“Los salarios más bajos están reservados para los trabajadores no calificados. No obstante, los US$18.55 la hora que éstos tenían previsto cobrar superaban los US$16 por hora que cobra como promedio un soldador en Estados Unidos”, explica el medio.

De acuerdo con el Nuevo Herald, estos datos están contenidos en el contrato que fue aprobado “apresuradamente” por el Congreso dominicano.

Privilegio en licitación

Ayer, el Partido Revolucionario Moderno (PRM) acusó al presidente Danilo Medina de “intervenir directamente” en el proceso de licitación para la construcción de las plantas, favoreciendo a la empresa brasileña Odebrecht, investigada por su supuesta corrupción.

De acuerdo con el PRM, en 2012, durante la gestión de Celso Marranzini en la CDEEE, fueron anunciados al país los resultados de la licitación en la que seis empresas internacionales habían precalificado para construir y operar a su entero costo varias plantas eléctricas de carbón y gas natural.

Tan pronto el presidente Medina ascendió al poder en agosto de 2012, asegura la fuerza opositora, “en lugar de darle continuidad al proceso de licitación de Marranzini, lo que hizo fue anularlo y abrir otra a principios de 2013 en la que el Gobierno le otorgó un contrato de construcción a un consorcio encabezado por la firma Odebretch por un monto de dos mil cuarenta millones de dólares, pagaderos mediante deudas y desembolsos con cargo al presupuesto nacional”.

La obra, cuya ejecución enfrenta problemas de financiamiento, ya lleva algún tiempo cuestionada en República Dominicana, bajo acusaciones de que las otras tres firmas que compitieron contra Odebrecht en la licitación estaban más calificadas para realizar el proyecto y cobraban mucho menos.

“La empresa (a la que fue) adjudicada, Norberto Odebretch-Tecnimont, es la empresa de menor calificación técnica comparada con las demás empresas participantes y con el mayor precio económico de las ofertas, 2,040 millones de dólares”, declara una denuncia realizada ante el Senado por el Consorcio IMPE S.R.L, que se asoció con la China Gezhouba Group Company Limited, competir en la licitación.

El Congreso había aprobado un tope máximo de 1,500 millones de dólares para la construcción de la central termoeléctrica, con capacidad de 700 megavatios y las ofertas no debían superar ese monto.

Tres de los cuatro consorcios finalistas, que según la denuncia de IMPE eran los más calificados, presentaron ofertas inferiores al techo establecido, y la china Gezhouba Group Company Limited dijo que podía realizar la obra por US$900 millones, Secop 111 sólo cobraba US$1,150 millones y Posco cotizó US$1,200 millones, resalta la denuncia de Impe.

No obstante, el ente regulador de la industria eléctrica del país –la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE)– posteriormente dijo que la oferta presentada por Posco también superaba el techo establecido por el Senado, con un monto cercano a los US$2,000 millones.

El argumento empleado por el Gobierno dominicano para conceder la licitación a Odebretch es que la firma brasileña sacó una mejor evaluación que sus rivales, con la CDEEE, otorgándole una calificación de 48.95 puntos frente al 35.70 puntos que obtuvo Posco; los 34.85 del China Gezhouba Group y los 29.95 de Sepco III Electric Power Construction Corporation.

“El que el Gobierno dominicano haya concluido que Odebretch era la firma mejor calificada tiene a muchos rascándose la cabeza”, dijo Raúl Cabrera, gerente general del Consorcio IMPE, el componente dominicano del grupo integrado por el China Gezhouba Group.

“Antes de abrirse las evaluaciones de la oferta técnica, la misma CDEEE declaraba que la firma nuestra era la que tenía la mayor experiencia. China Gezhouba estaba construyendo en ese momento (en China) la represa más grande del mundo, la Presa de las Tres Gargantas, y tenía un currículo de más de 60 plantas de carbón al nivel mundial”, señaló Cabrera.

“Ellos terminaron entregando el proyecto a una empresa que no ha construido en ninguna parte una planta de carbón, no tiene currículo para competir contra cualquiera de las otras compañías”, agregó.

Documentos que salieron a relucir en Brasil a raíz de las investigaciones que se le realizan a Odebretch sostienen que la firma brasileña tuvo un trato privilegiado, gracias en parte a los buenos oficios de la presidenta Dilma Rousseff, quien en al menos una ocasión supuestamente actuó como cabildera para la firma brasileña. Según el diario, una vez iniciado el proceso de licitación, el propio Medina salió a ayudar a Odebretch al advertirle directamente sobre imprevistos surgidos en el proceso.

Fue así como, según la versión, Odebrecht salió victorioso en la licitación para construir la obra, aún cuando no era la mejor oferta y, al parecer, tampoco era la compañía con más experiencia.