La familia del arquitecto David Rodríguez García, quien el 25 de este mes se quitó la vida en la sede de la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE), nunca pensó que el éxito de ganar una licitación para remodelar una escuela le provocaría tanto dolor y la dejaría en situación de quiebra financiera, además de la orfandad.

Rodríguez García dejó un gran pesar en su esposa Pilar Montilla Mariano y sus tres hijos, Luis  David Rodríguez, de 12 años; Moisés David Rodríguez, de 9,  y Sneel David Rodríguez, de 19. García vivía en una casa rentada y ganó un sorteo para remodelar la escuela básica Francisco del Rosario Sánchez en Peralvillo, pero terminó dándose un disparo en la boca, por las deudas contraídas con un empleado y otro exservidor de la institución, según su nota de despedida.

Su hijo mayor dijo a Metro que en estos momentos no la están pasando nada bien. “Él era la persona que se encargaba de nosotros como padre, nuestro sustento”. Sneel, quien apenas terminó su bachillerato, tenía pensado entrar en la universidad en enero y aunque sigue con los planes, ahora tendrá que trabajar para poder pagarla.

Aclaró que solo han recibido promesas de ayuda, que no sabe si se materializarán.


En una entrevista telefónica dijo que cada vez que su padre  recibía algún dinero, lo gastaba todo en la obra, incluso sus propios recursos.

“Es un dolor incurable, fue un buen padre, siempre para su familia, cariñoso y muy hogareño”, agregó, en tono decaído. “Recuerdo que antes de ganarse la obra me comentó que quería ganarse aunque fuera la más pequeña, para cambiar nuestra vida y darle un futuro a mi familia”.

Edwardo Valdez, tío y compañero de trabajo del hoy fallecido, indicó que el primer percance consistió en que el dinero no llegaba a tiempo, por lo que tuvo que recurrir a préstamos; lo segundo fue que el ingeniero Yoel Soriano se encargó de hacer los mejores trabajos, por lo que lo que llegaba a manos de su sobrino no era suficiente. “Prácticamente lo sacaron del juego”.

Sobre los seis millones de pesos que supuestamente depositó la OISOE a la cuenta de Rodríguez, dijo que no puede confirmarlo porque no conoce la contraseña de la tarjeta. Aclaró que ayer él  y un socio del fenecido al que conoce como “licenciado Duarte” se dirigieron al Banco de Reservas y hablaron con el gerente, quien se negó a darles el estado de cuenta.