Con la llegada del turismo de cruceros al Puerto de Maimón, en Puerto Plata, la Sociedad Organizada de esta provincia y la Unidad de Salud Mental del Ministerio de Salud Pública han establecido una alianza estratégica para construir una unidad de intervención en crisis, luego de identificar que los indigentes y enajenados mentales representan una preocupación para los turistas que visitan la zona.

“Ellos han identificado que tienen un problema, a raíz de lo que es el turismo en la zona. Están preocupados por los cruceros, con todos los indigentes que tienen allá”, explicó a Metro el director de Salud Mental, Ángel Almánzar.

En noviembre, el Cuerpo Especializado de Seguridad Turística (Cestur) apresó al menos 140 personas en esa ciudad, entre los cuales se encontraban varios enajenados mentales.

El coronel Ignacio Peña Grullón, comandante local de Cestur, explicó que los arrestos se produjeron por entender que estas personas representaban una amenaza para los cruceristas.

Pero no solo Puerto Plata se ve afectada por la presencia de personas con trastornos mentales, sino que en otras zonas turísticas también es común observar deambulantes, muchos de los cuales resultan ser agresivos.

En la Ciudad Colonial, la cual se considera la principal zona turística del Gran Santo Domingo, es casi normal observar “mendigos” en cada esquina o frente a los comercios, sin que hasta el momento alguna entidad se encargue de recogerlos y ubicarlos en un lugar destinado para tratar personas con trastornos mentales.

Al respecto, el director de Salud Mental razonó que la entidad no puede recogerlos, debido a que no tiene lugar donde ubicarlos, además de que “mientras más rescaten de las calles, más se añadirán”.

“Mi miedo al ir a la Ciudad Colonial o a la 27 de Febrero y recoger a los indigentes que están en esas vías y llevarlos a un sitio adecuado es que a la semana, en vez de los 30 que recogimos, tendremos 75, porque un indigente tiene familia detrás, son muy pocos los que no tienen familias cercanas”, manifestó el psicólogo encargado de Salud Mental del Ministerio de Salud Pública.

Indicó que por más que una familia quiera a su pariente que padece de trastornos llega un momento en que se cansa y lo echa a la calle. Sostuvo que si ven que el Estado empieza a hacerse cargo de ellos dirán “ya el Gobierno recogió los que estaban, y están bien ellos, ahora este es para fuera que va”.

Responsables

Almánzar reconoció que sobre el Estado recae la responsabilidad de tema porque esos indigentes tienen derechos humanos de los cuales el Gobierno es garante. No obstante, planteó que se trata de una responsabilidad compartida, pues atañe también a la sociedad.

“Hasta que no tengamos la concepción de que esa persona que tiene severos problemas necesita de mí como familiar, como ente de una comunidad, el trabajo no va a ser completo. Necesitamos conformar una malla que dé garantía al respeto a los derechos humanos y a la dignidad de ese ser humano”, acotó el psicólogo consultado.

Dijo que el indigente que está en la calle tiene más seguridad y se le violan menos los derechos humanos que el que está “aquí en esta pocilga”, refiriéndose al Hospital Psiquiátrico Padre Billini.

Almánzar adujo que si buscan 20 indigentes y los colocan en el Billini, luego que lo remodelen, “las personas sacarán 40 más a las calles y entonces lo que dirá la sociedad es que somos malos y que uno no hace nada”.

Explicó a Metro que Consejo Nacional de la Niñez (Conani) les envío una lista de 30 personas, los cuales serán entregados al departamento de Salud Mental porque ya han pasado de adolescentes a adultos jóvenes, y esa institución ya no los puede tener.

El director de Salud Mental se preguntó: ¿Entonces dónde los vamos a poner, porque ya no tenemos espacios?

Mientras surgen estas cuestionantes, la problemática se acentúa. Para los dueños de comercios de la Zona Colonial, esto representa una preocupación ya que los clientes a menudo se quejan por la presencia de indigentes, quienes suelen pedirles comida, dinero e incluso “piden para saciar sus vicios”.

Quejas

José García, propietario de uno de los restaurantes del peatonal de El Conde, explicó que “no solo son adultos los que deambulan y piden en esa zona turística, sino que también es usual observar niños descalzos y mal vestidos, cuyas madres envían a pedir”.

Manifestó que en ocasiones anteriores se han quejado ante las autoridades e incluso han ido a canales de televisión, pero que la situación sigue igual.

En iguales términos se expresó Francisco Mas, quien dijo que, además de niños e indigentes, a menudo se observan borrachos, tanto dominicanos como extranjeros, quienes perturban la paz de los turistas de la zona.

Otro encargado de negocio, quien no quiso revelar su nombre, confesó: “Ahorita mismo tuve que amenazar a uno de ellos, decirle que tenía que irse porque los clientes no me entran al lugar. Un día lo boté de aquí porque estaba robando, le dije que no quiero verlo por aquí”.

Explicó que los clientes no se quejan directamente, sin embargo dejan de entrar al negocio.
Chistian Matos, encargado de una pizzería, afirmó que los mendigos molestan a los clientes, quienes a veces se quejan, porque muchos de ellos les piden comida e incluso dinero.

Dijo que ya se han quejado ante las autoridades pero que lo que hacen es enviar una patrulla para que los recoja pero que luego los sueltan y estos vuelven a molestar al lugar.

Esta situación es una realidad que los turistas, tanto nacionales como extranjeros tienen que soportar.

Mientras, el director de Salud Mental del Ministerio de Salud Pública y el vicepresidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Hoteles y Turismo (Asonahores), Arturo Villanueva, coinciden en decir que en todas las ciudades del mundo hay mendigos.

“Yo entiendo que las autoridades dominicanas, en todo el territorio nacional, tanto de los ayuntamientos como del Ministerio de Turismo, están diseñando e implementando programas específicos para el ordenamiento de mendigos, pedigüeños, vendedores ambulantes, en fin, los incluye a todos”, resaltó Villanueva.

Resaltó que hay un importante ingreso de turistas por los cruceros en Puerto Plata y que su repercusión en esa ciudad ha sido extremadamente positiva, e indicó que aún no ha recibido reportes de quejas ni situaciones que pongan en riesgo el bienestar de los turistas.