Le faltaban dos cuatrimestres para terminar su carrera, Ingeniería en Sistemas. La vida de Francis Manuel Santana, joven de 21 años, para unos delincuentes motorizados tenía el mismo valor de una “gorra de marca”; de una gorra de alto costo.

Era el último día de carnaval del Distrito Nacional; el primer domingo de marzo. Una puñalada justo en el corazón tiñó de sangre a Francis y de luto a sus familiares, quienes a una semana y media del hecho continúan pidiendo justicia a las autoridades.

Sus amigos y familiares lo describen como “una persona alegre; muy alegre. No le hacía daño a nadie. Le gustaba hacernos reír con sus locuras”.

La historia de Francis, quien trabajaba para el Instituto Nacional del Cáncer y residía en el sector Las Cañitas, aunque no ha trascendido mediática ni policialmente ha llamado la atención de decenas de jóvenes a quienes también les gusta incluir las gorras en su atuendo cotidiano.

Uno de ellos es José Mena, a quien ya le han arrebatado tres de estos accesorios. “Iba caminando y me la arrancaron de la cabeza. Te la roban y la venden pa‘lante a 500 pesos en cualquier compraventa”, afirma.

Mena usa sus gorras combinadas con tenis y se siente con un estilo diferente. “Esa es la moda que estamos usando los jóvenes ahora. Una gorra ‘pá trá o pá lante’. Uno se la combina con los tenis y con el polocher (…) Las mujeres dicen ‘mira al menor, tá combinado con todo, gorra y tenis’”, explica este joven del sector El Capotillo.

Este joven de 18 años dice que sus favoritas son las de marca Mitchell y Ness y se refiere a una nueva del cantante urbano Don Miguelo (DM), que supuestamente cuesta unos 3,500 pesos.

Cuando a Mena le roban una gorra se compra otra, sin embargo, sabe que esta moda, que data del siglo XV (imperio persa), se ha convertido en un atractivo para los ladrones, sobre todo para los motorizados.

Para Juan Melo, administrador de Casa Marisol, importadora de gorras y otros productos, “eso de las gorras, los celulares, la delincuencia, es una situación que se fue de las manos. No es solo la gorra; hemos dejado que los delincuentes nos ganen la batalla. Para ellos la vida no vale nada; dan por 20 pesos algo que cuesta mil, posiblemente para sus vicios”.
 
La víctima que mató al victimario

En febrero pasado un joven mató a otro, porque supuestamente le había robado dos gorras. El hecho ocurrió en la provincia La Romana, donde Jonathan Concepción, de 21 años, hirió con un puñal de 12 pulgadas a Christopher Luis “Alfredito”, quien supuestamente le había robado una gorra el 28 de enero.

Según la Policía, Concepción, quien de víctima pasó a victimario, admitió que le estaba dando seguimiento al hoy occiso desde hace varios días.

La compra y venta de cachuchas

“Cada tenis que yo tengo tiene su gorra. Es que uno no está cambiado si no es con eso”, expresa Víctor Alfonso, vendedor de esta pieza de vestir, con más de 20 años como vendedor en la avenida Duarte con París.

Las más buscadas, según este comerciante, son las que tienen los motivos de Michale Jordan, Nike, Chicago Bull, Minnesota, Cincinnati y la de Los Yankees de Nueva York.  

En los “tiempos malos”, vende entre cinco y siete gorras al día. Para esta Semana Santa, Alfonso espera mejores ingresos. “Ahora en Semana Santa se pica más o menos. La gente viene a comprar su gorra cuando va para ríos, playas y campos para no coger tanto sol”, subraya.

“New Era y Mitchell y Ness, esas son las gorras de clase, las más caras. Algunas salen en 1,300 pesos. Nosotros, como importadores, podemos vender a una boutique en un día hasta 500 o 600 gorras”, dijo en declaraciones a Metro Juan Díaz, quien desde hace 20 años trabaja en Casa Marisol.

Díaz hace énfasis en que el robo de gorras no es un asunto de ahora. “Las gorras siempre las han robado; lo que pasa es que ahora te matan; antes te pasaban por el lado y te la llevaban, ahora te la piden y si tú no se las das, te matan. Ahora, si tú te meneas, te dan un tiro. El problema es que se ha perdido el respeto a la vida”, destaca.

En La Casa del Disco Compacto las gorras más solicitadas en estos días son las moradas, blancas y rojas, a propósito de de la campaña electoral.

Yudelka Soler, administradora del referido negocio, afirma que en esta importadora las gorras que más piden los jóvenes son las de “mallita”. La más cara podría costar unos 300 pesos, dice.  

A diferencia de otros negocios visitados, Soler subraya que a los jóvenes no les importa tanto la marca de la gorra sino el bordado. “Aquí de viernes a sábado vienen muchos jóvenes a comprar su gorra, como dicen ellos, ‘pá su pinta’. No tienen que ver con marca; a ellos lo que les importa es cómo está el bordado; que la gorra se vea bien”.

Soler explica que sus productos son de bajo costo.  “Hay gorras que cuestan 1,500, 1,800 pesos, pero nosotros no vendemos esas gorras. Las New Era y las Mitchell y Ness son las más solicitadas pero esas marcas tienen sus representantes en el país. Muchas gorras de esas las venden falsificadas”.

De ser una prenda para cubrirse del sol, a una pieza de la moda masculina. Las “gorras de marca”, es decir, las más costosas, se han convertido en el caramelo que andan buscando “a carta blanca” los delincuentes motorizados.