¿Por qué Alianza País?

Alianza País porque durante el año 2015 comencé a plantearle al país y a la ciudadanía la importancia de aunar voluntades y de aunar esfuerzos, de cara a presentar una propuesta electoral que no fuera solamente de siglas, sino de personas que pudieran concentrarse en una propuesta programática que abordara la difícil y compleja situación que tiene el país. Una propuesta que pudiera a partir de esos procesos unir voluntades de cambio, de transformación en el país; que pudiera generar entusiasmo en el país para las siguientes elecciones.

Creemos que hay –en Alianza País–  una propuesta programática basada en 13 puntos que busca generar cambios para el desarrollo del país, para su sostenibilidad y para transformar la situación que tenemos en este momento. Pero también porque es una boleta en la cual hay un compromiso ético con el ejercicio de lo público, tanto a nivel presidencial como a nivel congresual y municipal.

Todos los candidatos de esta boleta hemos tenido que firmar un compromiso para no utilizar los recursos públicos en acciones que no se correspondan en el ejercicio público del servicio, y en ese sentido para mí esto es muy interesante porque es algo que yo he venido haciendo; o sea, ha sido mi práctica durante estos cinco años y medio en el Congreso de la República en el que desde el año 2011 hemos planteado que no íbamos a tomar, ni hemos tomado, ningún recurso que no se corresponda con nuestro ejercicio legislativo.

Por ejemplo, las exoneraciones, que en este período legislativo han sido tres; nosotros no hemos tomado ninguna, no utilizamos recursos para lo que son los regalos de las madres, los recursos que dan para las habichuelas con dulce, los regalos de Navidad, los juguetes para los niños, porque creemos que este dinero se está usando para acciones de carácter clientelar. Y una de nuestras propuestas políticas de cambio y de transformación en la cultura política, es que hay que eliminar el clientelismo, porque el clientelismo es un cáncer en la política y se nota mucho más cuando hay procesos electorales como este, en el cual la campaña electoral se basa más en dame lo mío y qué te doy y no en llegar al debate y confrontación de las ideas sobre marcos legales, propuestas legislativas, acciones de fiscalización, políticas públicas para garantizar derechos y que la gente pueda mejorar su calidad de vida.

Entonces, creo que en Alianza País hay una visión en torno a estos temas que estamos planteando y ese compromiso que hemos firmado todos es un compromiso que reafirma que es posible cambiar y generar propuestas de cambio cuando hay la voluntad y compromiso con la sociedad.

¿Cuáles son sus propuestas de gobierno? ¿Por qué las personas deben depositar eso voto por usted?

Una propuesta es que nosotros queremos legislar con un enfoque de derechos y esto es sumamente importante para el país y para la gente. Cuando los ciudadanos van a buscar un servicio de salud o un servicio de educación, o requieren vivienda o requieren una alimentación adecuada, necesitan que el Estado garantice marcos legales para que estos derechos se puedan concretar.

También hay un proyecto que hemos sometido y que está a punto de aprobarse que es el de Soberanía, Seguridad Alimentaria y Nutricional, por el derecho a la alimentación, y que esperamos, después que se apruebe, trabajar en los próximos cuatro años en la aplicación de esta ley en el país.

Hay un segundo grupo de propuestas que estamos haciendo que tienen que ver con la institucionalidad y la reforma del propio Congreso Nacional en la cual nuestra propuesta legislativa tiene como lema abramos las puertas del Congreso. Abrir las puertas del Congreso significa que los ciudadanos participen de la toma de decisiones de los marcos legales que les deberán beneficiar a ellos en tanto ciudadanos (…) Hay que abrir el Congreso para generar procesos de diálogo, para escuchar realmente cuáles son los problemas y las necesidades que tienen los sectores más vulnerables.

En el Congreso también es necesario, por ejemplo, tener datos abiertos. Eso es  una propuesta novedosa porque en la medida que se sigue trabajando con datos cerrados, los formatos no pueden ser trabajados por los medios de comunicación, por los diferentes sectores, y por lo tanto no puede haber una labor de control desde la ciudadanía hacia lo que hace el propio Congreso. Y eso es fundamental porque esta entidad tiene uno de los presupuestos más elevados del país.

También estamos planteando la importancia de que se aplique la propia ley de carrera administrativa del Congreso, para todo lo que tiene que ver con selección del personal: los asesores, recursos humanos, tienen que ser a través de propuestas, de concursos públicos. Además, estamos sugiriendo que el propio manejo del presupuesto del Congreso se realice de manera democrática, que se conozca y discuta en el pleno. Por ejemplo, en estos seis años que yo llevo en el mismo esto no se ha realizado.

¿Cuáles retos ha enfrentado en este ambiente político que se puedan atribuir a su condición de mujer?

Las mujeres cuando hacemos política o participamos en la vida social a cada momento recibimos lo que se llaman las acciones de discriminación hacia nosotras, porque el Estado mismo y la sociedad están pensados de manera patriarcal.

Lo que vive cada mujer no está separado ni está aislado de lo que existe en la realidad hoy día.

Por ejemplo, yo he recibido dentro el Congreso muchas veces una negación de la palabra; o sea, no poder intervenir porque soy mujer y porque era de una organización minoritaria. O porque mis puntos de vista no eran compartidos por el resto de los legisladores, y sobre todo, por quien da la palabra, que es la presidencia de la Cámara de Diputados.

Entonces, ahí tuvimos que hacer valer nuestros derechos. Decir: “yo tengo derecho para tomar la palabra”. Y ahí fue muy útil poder decir esto a través de las redes sociales, para que esto se supiera, y entonces en algún momento se habrá dicho: “como Guadalupe está pidiendo la palabra vamos a dársela”. Pero era mi derecho.

Otra manifestación que hemos recibido tiene que ver con un tema que yo creo que nos golpea a todas las mujeres, que es la inequidad en cuanto a los temas de financiamiento en la política, a la participación misma en la política. Nosotras estamos en condiciones mucho más difíciles con respecto al resto para poder hacer política, dentro de los partidos políticos, pero también en la vida misma.

Las propuestas nuestras no son trabajadas con el mismo interés de otros temas. Y por ejemplo, en mi caso, que he presentado dos propuestas de leyes que no tienen nada que ver con los derechos de las mujeres, ha habido que realizar un trabajo para que esto pueda ser valorado en el  Congreso de la República.

Un legislador decía que él había hecho la ley, y entonces uno de los asesores le dijo: “No, espera, no la hiciste tú; Guadalupe fue la que inició el proceso de la ley y ella abrió para que pudieran presentarla cuatro legisladores”. Pero es una práctica que existe, en el sentido de apropiarse del trabajo de los demás. Esto tiene que ver con una acción generalizada en la sociedad pero también piensa “como ella es mujer, no importa, nos apropiamos de sus iniciativas”.

Yo creo que nosotras tenemos que estar muy alertas con todo esto (…)Esas son situaciones que tenemos que seguir superando en el país para lograr realmente avanzar en un estado social y de derecho y sobre todo que la discriminación hacia nosotras las mujeres pueda ser superada. Tenemos que pasar de una cultura patriarcal a una cultura de igualdad, de oportunidades para hombres y mujeres.

Como actual diputada usted ya está familiarizada con el Congreso Nacional. ¿Qué deficiencias ve en este poder en el que se toman importantes decisiones para la nación?

La toma decisión en el Congreso de la República debería o debe hacerse en función de los intereses de esas grandes mayorías del pueblo dominicano, no en función de los intereses de un partido político o de un sector económico social en un momento determinado. Hay que generar un cambio dentro del Congreso en la forma de representatividad de los legisladores, pero también en su visión de lo que es el ejercicio legislativo.  

Muchas veces se dice que en el Congreso Nacional nada más se aprueba lo que envía el Poder Ejecutivo, y eso tiene que ver con que los temas transcendentales para la vida de los ciudadanos y ciudadanas, primero, no están en la agenda del Congreso y, segundo, lo que más se aprueba, con una mayoría muchas veces mecánica, son los proyectos que interesan al Ejecutivo, sobre todo en el tema de los préstamos o en leyes que les interesa.

En el Congreso de la República hay que generar procesos de reformas (…) Necesitamos que el Congreso funcione de manera democrática porque en él están representadas las diversas fuerzas políticas, tanto mayoritarias como minoritarias. Esa agenda tiene que tener la participación de las diferentes fuerzas políticas.

En un país eminentemente religioso ¿Qué opina de estos debates que generan diferencias entre la sociedad civil y la religiosa en torno a esos temas de derecho un tanto espinosos?  

En torno a las posiciones que se dan en el país a mí me parece que lo más importante es que cualquier debate en torno a las mujeres o a las personas tiene que darse sobre la base del respeto a los derechos de las personas y me parece que la máxima expresión en este momento de la apertura a esa visión de derechos es la que está tomando el Papa Francisco. Él reconoce que las personas no pueden ser discriminadas, que no pueden ser maltratadas, por diferencias que se tengan en cuanto a diferentes aspectos de la vida. Entonces, yo creo que una sociedad como la nuestra va a transitar hacia mejores niveles de desarrollo y de bienestar en la medida en que seamos respetuosos en la forma misma en la que abordamos temas que son esenciales en el debate y en la vida de las personas.

Sabemos del gasto que genera para un candidato la actividad política previo a las elecciones y del limitado presupuesto que manejan las organizaciones políticas minoritarias. ¿Cómo se desenvuelve ante esta realidad?

Nosotros hicimos una campaña que fuera creativa, innovadora, político-educativa. Eso fue lo que pensamos cuando hicimos el diseño de la campaña. Formulamos un presupuesto que oscila entre los dos millones y medio de pesos y tres millones. ¿Por qué? Porque es una campaña que está basada en el relacionamiento con la gente.

Hacemos encuentros con jóvenes, con personas del sector salud, en los parques... Entonces, a estos encuentros van los ciudadanos que están motivados. Nosotros no creemos que haya que llevar a nadie, darle dinero a la gente, darle ron, cerveza, para que pueda ir a un encuentro, sino que realizamos un trabajo de convocatoria, de invitación, de motivación para que los ciudadanos asistan.

Ahora, en una campaña ante la ausencia de recursos, ¿cuál es la riqueza? Los colaboradores, la gente que comienza a tomar confianza en la propuesta que nosotros hacemos, y comienzan a aparecer múltiples colaboradores. Nosotros no les pagamos un centavo a esos que están en nuestro equipo de redes. ¿Por qué? Porque creemos que hay que generar ese compromiso, esa motivación, esa esperanza de participar en procesos.

Estamos convencidos de que la gente, cuando tú presentas propuestas diferentes, basadas en compromisos y ética, la gente se siente motivada a participar y a colaborar.

Eso a mí misma me emociona y me genera ilusión de que esto es posible y de que no es verdad que la gente ande buscando, “dame lo mío”, sino que eso lo hacen más los políticos que quieren comprar el voto de la gente y que quieren comprarle su dignidad. Y porque nosotros creemos que es fundamental el respeto a la dignidad de las personas, estamos haciendo una campaña con estas características.