Haití  es uno de los países más pobres del Caribe y durante años se ha visto enfrentado a una situación electoral que hace que la calidad de vida de sus habitantes no mejore y sus recursos económicos se deterioren por el costo que le generan las elecciones.

Ahora las votaciones que se han fijado para el 24 de este mes se presentan como una oportunidad para pasar la página y concentrarse en enfrentar sus diversas problemáticas nacionales. Pero el descreimiento en el órgano electoral, la comprobación de irregularidades en la primera vuelta de las elecciones presidenciales y la posibilidad de que se repitan hechos de violencia representan un lastre para este objetivo.

La cita se diferencia sólo por una semana de la que había fijado el presidente Michel Martelly y que el Consejo Electoral Provisional (CEP) había rechazado por estar muy cercana. El CEP consideró “muy difícil” celebrar el 17 de enero la segunda vuelta presidencial y tercera congresional, como propuso el jefe de Estado.

Es “muy difícil, sino imposible”, llevar a cabo la segunda vuelta de las presidenciales y tercera de la legislativas. Doce días “no son suficientes para complementar todas las actividades previas a las elecciones”, advirtió el organismo el martes 5 de enero.

Pese a esto se informó ayer que las elecciones suspendidas se celebrarán el 24 de enero, con solo siete días de diferencia. Así lo anunció Pierre-Louis Opont, presidente del Consejo Electoral Provisional,  tras reunirse con la directiva de ese organismo regulador.

El martes en la noche Opont dijo en una nueva carta a Martelly que podía “garantizar” que el consejo podrá organizar las elecciones una semana más tarde.

En tanto que el candidato presidencial oficialista de Haití, Jovenel Moise, el más votado en la primera vuelta electoral, dijo ayer estar listo para participar en el balotaje. Para fines legales, resulta crucial que cuanto antes se celebre la segunda vuelta de las presidenciales, puesto que está establecido que la investidura de un nuevo mandatario debe realizarse el 7 de febrero.

Un proceso traumático

Desde el 9 de agosto de 2015 y después de cuatro años de no celebrarse comicios parlamentarios,  los incidentes sangrientos, marchas, protestas, muertes y acusaciones de fraude se han sucedido de manera intermitente.

La primera vuelta de las parlamentarias se celebró el 9 de agosto de 2015 para elegir 20 senadores y 118 diputados, pero solo se definieron cuatro puestos en la Cámara de Diputados y ninguna senaduría.

La Misión de la Organización de los Estados Americanos (OEA) estuvo presente con observadores en esas votaciones. La comisión destacó que a pesar de algunos incidentes de violencia, la mayoría de los centros electorales pudieron finalizar sus operaciones con normalidad, calificándola de “efectiva”.

Pero recomendó realizar una campaña de educación cívica para aumentar la participación ciudadana en los comicios.

Los incidentes

Según medios de comunicación en estas elecciones se reportaron “nueve enfrentamientos armados, cinco asesinatos, dos intentos de asesinato, siete heridos de bala, dos heridos de armas blancas, 17 heridos por lanzamiento de piedras y diez casos de enfrentamientos a palazos”.

Además, 26 centros de votación tuvieron que ser cerrados antes de tiempo y por lo menos 56 personas fueron detenidas por alterar el orden o por el porte ilegal de armas de fuego.

Primera presidenciales y  segunda parlamentarias

Luego de esta primera vuelta arrojar resultados poco efectivos, para el 25 de octubre se pautaron las elecciones presidenciales para elegir al sustituto de Michel Martelly entre 54 candidatos a jefe de Estado, en paralelo a la segunda ronda de las parlamentarias.

Durante su celebración se generó tensión y suspenso, los resultados oficiales del Consejo Electoral Provisional (CEP) debieron ser entregados diez días después de los comicios  pero las acusaciones de  fraude y la poca claridad del proceso impidieron dar un resultado a los ciudadanos que cumplieron con su deber cívico.

Durante el tiempo de espera, decenas de candidatos opositores y sus adeptos denunciaron que el CEP estaba sometido a presiones de parte de un segmento importante del poder haitiano. Estos comicios del 25 de octubre generaron que tres personas perdieran la vida en el transcurso de la jornada en la localidad de Dondon, al norte del país, y 12 heridos. A esto se le suman los disturbios generados por opositores al gobierno de Martelly.

La comisión evaluadora

Ante las múltiples denuncias de fraude y las protestas callejeras, el presidente Martelly ordenó crear una Comisión de Evaluación Electoral compuesta por cinco personas, para que en un plazo de 72 horas hiciera las recomendaciones necesarias para que el proceso electoral en curso llegase a buen término y se pudieran celebrar la segunda vuelta de las presidenciales y la tercera de las parlamentarias, que en principio estuvieron programadas para el 27 de diciembre de 2015.

El Comité Electoral Provisional de Haití, debido a la falta de respuesta de la Comisión Independiente de Evaluación  Electoral, anunció el aplazamiento, sin precisar una fecha.

Informe de la comisión

El sábado 2 de enero la comisión  entregó el informe al presidente Martelly y al primer ministro Evans Paul. Confirmó que se habían registrado irregularidades que afectaban la legitimidad de los resultados, que daban al oficialista  Jovenel Moïse (32.75% de los votos) y al opositor Jude Celestin (25.29%) como los competidores que pasaban a segunda vuelta.

El equipo recomendó también relevar de sus puestos y someter a la Justicia a los funcionarios electorales ligados a esas irregularidades. Entre las fallas se cuenta que más del 30% de los votantes ejerció el voto sin identificación.

El reto ahora es celebrar unos comicios libres de esas fallas, que permitan elegir con transparencia al sustituto de Martelly, quien debe entretar al mando dentro de un mes.