Con 54 candidatos a la Presidencia, mil 622 que aspiran a quedar entre los 119 diputados electos y 232 que sueñan con ser de los 20 nuevos senadores que entrarán al Parlamento a partir de 2016, Haití se prepara para la jornada electoral del 25 de octubre.

Las elecciones se aproximan precedidas de la incertidumbre de si este proceso, al igual el del pasado 9 de agosto, estará marcado por retrasos en la apertura de los colegios, detenciones, hechos violentos en varios puntos del país y ocasionales enfrentamientos físicos entre grupos contrarios.

Estas votaciones serán supervisadas, personalmente, por el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, quien además realizó una visita inesperada a Hatí, el 9 de agosto, para la primera vuelta de las parlamentarias.

El nuevo presidente jurará su cargo en el palacio presidencial el 7 de febrero de 2016, mientras que la nueva legislatura será inaugurada el segundo lunes de enero del mismo año (día 11), conforme con la Constitución actual.

Las elecciones locales y la segunda vuelta de las legislativas se celebrarán el 27 de diciembre, al igual que la segunda vuelta de la elección presidencial, en caso de ser necesaria.

Pero predecir quién podría resultar presidente es casi jugar a la lotería, debido a la inestabilidad que protagoniza la política del vecino país.

“Como siempre ocurre en Haití, es incierta la situación electoral respecto a los candidatos, pero creo que aquí se destacan tres tendencias claras: la del propio Martelly, que encarna hoy a los grupos conservadores con fuerte influencia neoduvalierista; la de las fuerzas que giran en torno a (el expresidente Jean Bertrand)Aristide, siempre con amplias posibilidades; y finalmente las que los Estados Unidos y la Unión Europea pueden estar impulsando.

En este momento es difícil indicar cuál de esas fuerzas saldrá victoriosa”, manifiesta el sociólogo y director del Centro de Investigación y Estudios Sociales (CIES), de la Universidad Iberoamericana, Wilfredo Lozano.

Las elecciones y la veda

Este ambiente de incertidumbre en torno al 25 de este mes podría incidir en la reunión que sostendrán en Puerto Príncipe, tres días después de las elecciones, Danilo Medina y Michel Martelly, para tratar el tema de la veda impuesta a 23 productos procedentes de República Dominicana.

Lozano explicó a Metro que el clima preelectoral en Haití está afectando las posibilidades de la reunión. “Tan así es que me parece que la reunión pasada en Barahona de los dos presidentes fue solicitada por Martelly precisamente a consecuencia de las presiones internas que tiene en lo que refiere al proceso electoral”, adujo el sociólogo.

“Me parece a mí que Mar-telly lo que hará es una manipulación mediática de la reunión planeada, como lo hizo con la última. Los dominicanos no debemos esperar mucho de esa reunión, si es que se da”.

En tal sentido, auguró que los acuerdos a que lleguen los dos presidentes serán por definición precarios e inestables. “Nuestro gobierno es el único interesado en que esos acuerdos sean estables, pero este saliente gobierno de Martelly no tiene por qué asumir igual enfoque.

Lo que le interesa es cómo aprovechar electoralmente esas conversaciones y es claro que el choque con los dominicanos le ha reportado beneficios políticos. Por ello no podemos esperar que el gobierno de Martelly asuma muy en serio los compromisos”.

Wilfredo Lozano entiende que el gobierno dominicano debe ir a esas conversaciones sin cifrar muchas esperanzas y que “debe manejar una agenda precisa y reducida, priorizando el asunto de la veda”.