Las autoridades electorales de Haití declararon este jueves  oficialmente abierta la campaña para las elecciones generales del próximo 20 de noviembre, aplazadas en varias ocasiones y en las que no hay un claro favorito.

El presidente del Consejo Electoral Provisional (CEP), Leopord Berlanger, aseguró hoy que "estamos listos técnicamente para organizar buenas elecciones".

En declaraciones a los periodistas, el funcionario dijo que el CEP "está haciendo lo mejor para organizar las elecciones y dotar al país de un Gobierno legítimo".

El pasado 14 de octubre, el CEP anunció que las elecciones generales se realizarán el 20 de noviembre próximo, tras aplazar las del 9 de octubre anterior, debido a los daños ocasionados por el huracán Matthew.

Berlanger reiteró hoy que la situación es difícil en la región sur, severamente afectada por el huracán Matthew, debido a que las autoridades desconocen la cantidad de personas que perdió el documento de identidad y que muchos centros de votación fueron convertidos en refugios temporales para los desplazados.

"Estamos trabajando con las autoridades para liberar, lo antes posible, los espacios ocupados por personas desplazadas" por el ciclón, que a su paso el 4 de octubre por Haití dejó al menos 573 muertos, 75 desaparecidos y 1.890 millones de dólares en daños.

El presidente del CEP sostuvo que el proceso electoral del próximo 20 de noviembre será "muy especial", por lo que "todos tienen que jugar su papel para que termine bien".

La fecha inicial de la campaña era el 7 de noviembre, pero el CEP decidió ayer adelantarla para hoy para dar tiempo a los candidatos de hacer sus actividades.

Esta nueva campaña, que concluirá el 18 de noviembre, dos días antes de los comicios, se realiza en un momento difícil para el país que hace frente a los daños causados por Matthew que llevó a los candidatos a aplazar sus actividades proselitistas pocas horas después de que el huracán tocara tierra el 4 de octubre.

Muchos de los centro de votación estaban listos para estos comicios, pero las fuertes lluvias y los vientos afectaron algunos o destruyeron otros y, además, una gran cantidad de ellos fue convertido en refugio para los desplazados.

El Gobierno asegura que los centros de votación estarán listos una semana antes de los comicios.

Si ninguno de los candidatos obtiene el 50 % más un voto, los haitianos deberán volver a las urnas para una segunda vuelta el 29 de enero de 2017, es decir, 21 días después de la fecha establecida originalmente.

A las elecciones están convocados poco más de 6 millones de votantes para elegir entre 27 candidatos presidenciales.

Estos comicios se realizarán después de que el Consejo Electoral Provisional invalidara los comicios de octubre de 2015 por supuestas irregularidades, y que también habían sido pospuestas varias veces.

A las elecciones están convocados 27 candidatos, entre ellos, Jovenel Moise, del Partido Haitiano Tet Kale (PHTK), y Jude Celestin, de la Liga Alternativa por el Progreso y Emancipación Haitiana (Lapeh), quienes obtuvieron, en las anuladas elecciones del 25 de octubre de 2015 un 32,81 % y un 25,27 % de los votos, respectivamente.

También se postulan Moise Jean Charles, de la Plataforma de los Hijos de Dessalines, quien quedó en tercer lugar en las invalidadas elecciones de octubre pasado, y Maryse Narcisse, candidata por Familia Lavalas, del expresidente haitiano Jean Bertrand Aristide, y quien quedó en cuarto lugar.

Estos cuatro candidatos vuelven a colocarse entre los primeros lugares, según distintos sectores, a falta de encuestas confiables.

Desde el 15 de febrero de este año Haití es dirigido por el presidente interino, Jocelerme Privert, después de concluir, una semana antes, el período de Gobierno de Michel Martelly sin que se hubiera elegido a su sucesor debido a la crisis política reinante entonces en esta empobrecida nación.

Distintos sectores han expresados sus dudas sobre la seguridad durante los comicios debido al resurgimiento de la violencia, que ha vuelto a apoderarse a las calles ciudades como de Puerto Príncipe y por la situación de confusión creada tras la fuga el pasado 22 de octubre de 172 presos de la cárcel de Arcahaie, a unos 50 kilómetros de la capital.