El físico británico Stephen Hawking se ha mostrado pesimista este jueves sobre el futuro de la raza humana y ha pronosticado que su supervivencia pasa por el espacio, ante el agotamiento que puede mostrar la Tierra.

“No podremos sobrevivir otros 1,000 años sin abandonar nuestro frágil planeta”, ha señalado en una conferencia impartida en la tercera edición del Festival Starmus que se celebra en Tenerife, en la que ha augurado que “el futuro pasa por el espacio”.

Hawking ha hecho un repaso biográfico por su obra arrancando en Oxford, donde nació y estudió, con un paso intermedio por Saint Albans, donde no fue un estudiante brillante, con unos apuntes que eran un “caos” y una caligrafía, motivo de “desesperación” de los profesores. “Mis compañeros me llamaban Einstein, quizá vieron algo mejor”, ha destacado irónicamente.

Ha dicho que durante la adolescencia, ya hablaba de los orígenes del Universo con sus compañeros, y aunque quiso estudiar Matemáticas, entró en Oxford con una beca de Ciencias Naturales.

Paradójicamente, ha dicho, “he acabado como profesor de Matemáticas sin formación, la he pillado por el camino”.

Sobre su experiencia en Oxford, ha relatado que “era fácil” saltarse las clases y el estudio, hasta el punto de que estuvo tres años presentándose exclusivamente a los exámenes finales. “Estudié una hora al día, no estoy orgulloso, pero era una actitud compartida por la mayoría de estudiantes”, ha comentado.

Hawking prosiguió sus estudios en Cambridge donde obtuvo el doctorado en Física y sentó las bases de su carrera cosmológica estudiando la relatividad general.

Por esos años, ha señalado, comenzaron los primeros síntomas de la Esclerosis Lateral Amiotrófica, que sobrevino un día mientras remaba en Oxford, cuando notó falta de fuerza y tampoco podía caminar sobre un lago de hielo.

Ha comentado que pasó muchas semanas en el hospital y que tenía “algo malo”, ya que el médico que le atendió “se lavó las manos” y no le dio esperanza. “Al principio me deprimí porque empeoraba de forma muy deprisa y no sabía si acabaría la tesis”, ha señalado, pero después se ralentizó y pudo continuar con su labor investigadora.

En esos momentos pensaba que “cada nuevo día era una recompensa”, y se aplicaba el principio de que “mientras hay vida hay esperanza”.

Acerca de sus investigaciones, ha incidido en la teoría de la relatividad general, las especificidades y la física cuántica, subrayando que todo comenzó con un “big bang” a partir del cual, el universo está en expansión y no tiene límites, creado espontáneamente de la nada.