¿Cuáles son los problemas principales causados por la crisis para Puerto Rico?

Las tasas siguen aumentando y el gobierno de la isla ha comenzado los servicios de corte. Encima de esta crisis financiera está la batalla que Puerto Rico lleva contra el zika. Como consecuencia de la crisis económica, muchos jóvenes profesionales –sobre todo en el campo de la salud– se están trasladando a los Estados Unidos.

Pronto se cerrarán los hospitales e incluso en aquellos que permanecen abiertos, la espera para ver a un médico se hará más larga. La crisis de la deuda está fomentando una crisis de salud que incitará a los isleños a abandonar Puerto Rico.
 
¿Existe la preocupación de que el país podría sufrir una crisis humanitaria?

Los locales están conscientes de la creciente crisis humanitaria en los últimos años. Ahora ha empezado a llamar la atención de los Estados Unidos. Como consecuencia de la crisis, miles de personas están migrando de la isla a Estados Unidos continental, sobre todo a Florida Central.

El año pasado, más de 100,000 puertorriqueños emigraron y este año se espera que los números sean mayores. A medida que más residentes de la isla salgan de Puerto Rico, la base tributaria del país se encogerá y se volverá cada vez más difícil de remediar la crisis de la deuda.
 
¿Qué debe hacer Puerto Rico para resolver la crisis?

Por desgracia, hay poco que Puerto Rico pueda hacer. No puede declararse en quiebra o devaluar su moneda, ya que se rigen por leyes federales de Estados Unidos.

Ya se ha recortado el gasto público y aumentado los impuestos, pero la deuda es tan alta que estas acciones son las gotas que colmarán la copa. En su lugar, ya que sigue siendo un territorio de EE.UU., una “solución” se le impondrá a la Isla por el Congreso de Estados Unidos. Por eso, la mayoría de los puertorriqueños se preparan para más sacrificio económico.
 
¿Qué se puede esperar?

El Congreso de EE.UU. actuará reafirmando el dominio colonial directo en Puerto Rico mediante la creación de una junta de supervisión financiera federal designada y facultada para anular la voluntad de los funcionarios electos del país. Los locales pueden quejarse, pero con toda probabilidad, esas protestas caerán en oídos sordos.

Dada la fragilidad de la economía, los puertorriqueños no pueden sostener los impuestos altos, junto con los recortes adicionales en los servicios gubernamentales. El resultado más probable es que continúe el éxodo en masa hacia Estados Unidos continental.