Hillary Clinton hizo el domingo una dura crítica a Donald Trump a quien acusó de tener una “lealtad absoluta” con los objetivos políticos de Rusia, en un nuevo episodio de la polémica por los supuestos vínculos del multimillonario con Moscú.

Clinton respondió en la cadena Fox News a las versiones sobre la supuesta participación rusa en la filtración de miles de correos electrónicos del Partido Demócrata, que la pusieron en aprietos esta semana, poco antes de celebrarse la convención nacional de su partido.

La candidata demócrata criticó “el estímulo (de Trump) para que los rusos pirateen los correos electrónicos, sus alabanzas excesivas para (el presidente Vladimir) Putin y su lealtad absoluta a los objetivos rusos en política exterior”.

Mientras transcurría la convención demócrata el miércoles pasado, Trump pidió a Rusia localizar y difundir miles de correos electrónicos desaparecidos de la cuenta privada de Clinton cuando era secretaria de Estado, un llamado que fue cuestionado tanto por demócratas como por algunos republicanos.

“Esto despierta cuestionamientos sobre la influencia rusa en nuestras elecciones” y en asuntos de seguridad nacional, indicó Hillary.

“No lo toleraríamos de ningún otro país”, advirtió Clinton.

Rusia denuncia ciberataque

Los servicios rusos de inteligencia anunciaron el sábado que habían detectado un ataque informático con el objetivo de espiar a una veintena de organismos del país, entre ellos, agencias públicas e industrias militares.

En un comunicado, el FSB, heredero del KGB soviético, explicó que había encontrado casos de infecciones producidas por un programa maligno “destinado al ciberespionaje en las redes informáticas de alrededor de 20 organizaciones en el territorio de Rusia”.

Los entes atacados son “organismos gubernamentales y de la administración, establecimientos científicos y militares, empresas del complejo militar-industrial y otras infraestructuras de una importancia crítica”, añade el FSB.

“Las circunstancias muestran (...) un ataque planificado y realizado por profesionales”, señala, sin ofrecer mayores precisiones sobre los autores del ataque.

Según el servicio de inteligencia ruso, el virus era enviado como pieza adjunta en un correo electrónico y permitía a sus autores interceptar el tráfico de datos, escuchar las conversaciones telefónicas, tomar capturas de pantalla o encender cámaras y micrófonos de aparatos infectados, e incluso saber qué teclas eran accionadas.