Los dominicanos recordaron, entre flores, oraciones y tradiciones, a sus difuntos, mientras que el arzobispo de Santo Domingo, Francisco Ozoria, criticó el carácter festivo que, en ocasiones, reina en algunos funerales.

El principal acto por el Día de los Fieles Difuntos se desarrolló en la capilla del Cementerio Nacional de la avenida Máximo Gómez, en la capital, hasta donde se desplazaron cientos de personas para llevar flores a sus seres queridos, rezar o limpiar las tumbas.

En este camposanto, el arzobispo Ozoria reprochó que muchas personas hayan adoptado "otras culturas" y tomen alcohol y canten en los entierros.

El religioso dijo haber visto funerales "donde las canciones que se cantan y tocan son reguetones", lo que, a su juicio, es parte de la "pérdida de una fe cultural".

En ese sentido, llamó a mantener las costumbres y los valores hacia los difuntos y sus familiares.

Precisamente, en el Cementerio Nacional de la avenida Máximo Gómez se anunció hoy la prohibición del tradicional culto al barón o la baronesa del camposanto, que se realiza cada año con motivo del Día de los Fieles Difuntos.

Ante esta decisión, Amaury Germán, quien se identifica como misionero y rezador, se trasladó hasta el cementerio de Cristo Rey para celebrar esta fecha y homenajear a San Elías.

Germán llevó hasta este cementerio ofrendas para la baronesa o la reina del camposanto, María Marina Mendoza, fallecida a los 12 años el 1 de agosto de 1749, la primera persona sepultada en este lugar.

"Venimos a rendirle homenaje a la baronesa y a San Elías como guía de los mortales", dijo el hombre a Efe mientras fumaba un tabaco y quien, al igual que otras personas, llevó hasta la tumba de Mendoza comida, ron y tabaco.