Dos hombres armados asesinaron brutalmente a un cura y se llevaron a varios miembros de la congregación como rehenes durante un ataque contra una iglesia en el norte de Francia, cerca de Rouen.

El llamado Estado Islámico ha reivindicado la atrocidad del martes 25 de julio, lo que ha dejado a una rehén luchando por su vida. Los hombres armados, que le cortaron la garganta al padre Jacques Hamel de 86 años durante la misa en la iglesia católica, fueron muertos a tiros por la policía local.

Joseph Fitsanakis, experto en inteligencia y contraterrorismo  entrega su punto de vista sobre el trágico suceso.

¿Quién podría estar detrás del ataque?

Informes franceses sugieren que los hombres que llevaron a cabo la toma de rehenes le dijeron a ambos rehenes y la policía que rodeaba la iglesia que estaban llevando a cabo esta acción en nombre del Estado Islámico. Los medios de comunicación de ISIS también informan que la acción ha sido aceptada por el liderazgo de la organización. Así que creo que no hay duda de que exista una conexión con el Estado Islámico, aunque para ser justos, ha sido difícil últimamente distinguir entre el terrorismo calculado y la enfermedad mental.

¿Por qué fue elegida como objetivo la iglesia?

El ataque a la iglesia encaja dentro de la estrategia más amplia del Estado Islámico, que es la de horrorizar y provocar al “main stream” de la sociedad francesa, desestabilizando así el frágil equilibrio político en la segunda economía más grande de Europa y abriendo una brecha entre los musulmanes y los no musulmanes del país.

La marginación subsiguiente de los musulmanes en Francia sólo puede promover los objetivos del Estado Islámico, que son desalojar a los musulmanes de la cultura secular de Europa y Occidente en general y convertirlos en militantes.

¿Está Francia y otros países de la UE moviéndose hacia un régimen de intervención táctico?

Creo que casi con toda seguridad, la muerte de tres soldados de las fuerzas especiales francesas cerca de la ciudad libia de Bengasi la semana pasada llevó al gobierno francés a admitir por primera vez que tiene “botas sobre el terreno” en el norte de África. Estas tropas de las fuerzas especiales francesas se enfrentan directamente a militantes del Estado Islámico. Las tropas francesas también están presentes en Mali. Puede que no pase demasiado tiempo antes de que veamos a las tropas europeas enfrentar a fuerzas del Estado islámicos en otras partes del planeta.

El atacante estaba en una lista de vigilancia terrorista. ¿Cómo fue posible que él llevara a cabo este ataque?

Los servicios de inteligencia europeos no son actualmente capaces de hacer frente a una ola considerable de ataques terroristas. Países europeos como Bélgica, Alemania y Francia han sido países notablemente tranquilos en la posguerra. Esta realidad, que es un producto directo de la invasión estadounidense a Irak en 2003, es completamente nuevo para Europa, y tomará varios años antes de que los servicios de inteligencia del continente sean capaces de adaptarse a este nuevo estado de cosas.

¿Es la lista de vigilancia una cosa eficaz?

Lo puede ser, pero requiere un cierto grado de flexibilidad institucional y la colaboración entre los organismos, algo de lo que las agencias de inteligencia europeas carecen actualmente. Parte del problema es que la Unión Europea unificó sus fronteras durante un tiempo de relativa tranquilidad política. Como resultado, la unificación territorial, terminó con eficacia las fronteras interiores en la Unión Europea, pero no fue seguido por una colaboración de seguridad igualmente rápida y eficaz entre las agencias de inteligencia de los diferentes países. Como consecuencia, los terroristas son móviles y pueden viajar entre los países, pero las agencias de inteligencia y seguridad no lo son.

¿Podrían los servicios de lucha contra el terrorismo y la policía hacer más?

A corto plazo, realmente, no. Incluso después de un período de reforma, lo que sin duda va a pasar, son limitados en su capacidad para proteger lo que son esencialmente sociedades libres y abiertas. Hay más de 10,000 cafés y restaurantes sólo en París. No hay policía o agencia de inteligencia en el planeta que tenga la capacidad de proteger al menos a una fracción, por no hablar de todos ellos.