La Cámara de los Diputados de Italia comenzó a votar el proyecto de ley impulsado por el Gobierno del primer ministro, Matteo Renzi, que prevé legalizar las uniones civiles entre personas del mismo sexo.
El proyecto fue aprobado el pasado febrero en el Senado y ahora se debate en la Cámara de Diputados desde el 9 de mayo.

Tras meses de retrasos, el Gobierno ha decidido someter el texto en la cámara baja a una moción de confianza para que la votación no sea anónima y no puedan tampoco presentarse nuevas enmiendas que posterguen su puesta en marcha, ya que esto conllevaría someterlo a una nueva lectura en el Senado.

Este método ha sido criticado por la oposición y por la Iglesia católica, que lo tachan  de práctica poco democrática.

El texto ya fue sometido a una moción de confianza en el Senado y aprobado favorablemente con los votos del Partido Demócrata, liderado por Renzi, y con los de su socio en el gobierno, el Nuevo Centrodestra.

En la cámara baja es necesario que se realicen dos votaciones: una primera, la que está en curso, en la que se vota la moción de confianza, y una segunda sobre la aprobación del texto.

De ser aprobada, la ley concederá a las parejas homosexuales las mismas obligaciones y la mayor parte de los derechos de los matrimonios convencionales, pero no les permitirá la adopción de niños.