Al transitar por las calles de Santo Domingo es inevitable encontrarse una cantidad considerable de vehículos todo terreno. Llama mucho la atención este fenómeno en un país como República Dominicana que está en vías de desarrollo, porque este tipo de vehículos conlleva un costo elevado por consumo y mantenimiento. Evidentemente, con  calles defectuosas y motociclistas imprudentes, muchos sienten que una jeepeta es lo ideal para transitar en esta jungla urbana.

Pero, ¿es práctico tener un vehículo de mantenimiento costoso solo por estas razones?          

Hugo Beras, conductor y productor del programa “Vehículos en la radio”, asegura que las jeepetas son los vehículos que más se están demandando. “Mundialmente, es la categoría que más está creciendo”, dice.

Además de ser un símbolo de estatus para los dominicanos, la gente las prefiere por la versatilidad que ofrecen de transitar por diversos tipos de camino. Sin embargo, según Beras, un estudio realizado en Estados Unidos arrojó que el 85% de los usuarios de jeepetas nunca ha salido del asfalto.

Ventajas

Eduardo Torres, ejecutivo de ventas de Auto Asesores, afirma que los usuarios dominicanos también se inclinan por los todo terreno por la comodidad y la seguridad.    

Desplazarse por las calles del Gran Santo Domingo a menudo puede convertirse en una odisea, debido al mal estado en que se encuentran muchas de ellas. Los hoyos, baches, los famosos “policías acostados” y los charcos que se hacen en las principales avenidas cuando llueve son un verdadero reto para conductores de carros y motocicletas.

“Al momento de pasar por un bache, una calle en malas condiciones es casi imperceptible para el conductor de una jeepeta, porque estas normalmente mantienen la estabilidad en estos casos”, explica Torres.    

Pero como todo en la vida, andar en jeepeta tiene su pro y su contra. Están fabricadas con grandes motores que tienen un alto cilindraje, por tanto, generan una mayor cantidad de monóxido de carbono que un auto normal, por lo que son más dañinos al medio ambiente.

Afectan, además, el mayor consumo de combuistible, la dificultad para parquearse y los gastos por mantenimiento. A pesar de estos factores, Hugo Beras afirma que “la jeepeta ha evolucionado, dejó de ser un vehículo de campo y se fue adaptando a la ciudad”.

El todoterreno de hoy es más lujoso y cómodo; ya no es un vehículo viable únicamente para “montear”, sino que han adquirido una gran versatilidad en aspecto y uso.