El presidente de Bolivia, Evo Morales, hasta la noche del martes tenía esperanzas de poder ganar el referendo del domingo pasado, lo que le permitiría mantenerse por un cuarto periodo en su cargo.

Los votantes fueron consultados sobre si es que la constitución debiese ser cambiada para permitirle al primer presidente indígena en la historia de Bolivia presentarse en la elección de 2019 y así mantenerse en el poder hasta 2025.

Finalmente, la opción “No” se quedó con la victoria por sobre el “Sí” sin evidencias de fraude electoral.
Jennifer McCoy, directora del Instituto de Estudios Globales de la Universidad Estatal de Georgia, Estados Unidos, le da a Metro su visión sobre el tema.

¿Cómo describirías a Morales como presidente?

La elección de Evo Morales en 2005 representó la inclusión en el poder político de un gran sector de la población de raíces indígenas. Este fue un paso significante para un país cuya mayoría indígena fue marginada por siglos.

Al principio de su mandato, Morales chocó con grupos poderosos, lo que provocó la división del país. Después de un tiempo, él hizo las paces con el sector privado, por lo que el país ha sido uno de los pocos de América Latina que ha mantenido su crecimiento durante la última década.

El gobierno de Morales ha usado los réditos de los recursos naturales bolivianos (especialmente el  gas natural) para reducir la mayor desigualdad y pobreza de la región a través de mejores programas sociales, pero también ha mantenido la estabilidad macroeconómica, el dinamismo del sector privado y ha invertido en infraestructura.

La sociedad boliviana votó NO. ¿No quería a Evo Morales para un cuarto periodo o no le gustaba la figura de la eterna reelección?

El país está dividido en esto. Mientras que la aprobación en las encuestas de Morales sigue alta, es probable que la ambivalencia de los votantes sobre un posible cuarto periodo refleje a un electorado que cree en una alternación democrática en el gobierno. Aunque también Morales se ha visto envuelto en algunos escándalos.

La derrota fue muy estrecha...

Tendrá que dejar la presidencia en 2019. El tema principal entonces será cómo el partido va a manejar la búsqueda de un sucesor, y cómo la oposición superará el estado fragmentario actual y se unirá.

Lo más probable es que las múltiples ambiciones y rivalidades entre los potenciales candidatos presidenciales de ambos sectores dividan a los partidos y haya incertidumbre sobre las próximas elecciones.

Dijo que aceptará la derrota, pero si se las arregla para ser presidente de nuevo, ¿cambiará algo en Bolivia?

Un líder que se mantiene en el poder por un periodo extenso de tiempo se arriesga a que haya mayor insatisfacción, si es que aumenta la percepción de una concentración de poder que lleve al abuso. De este modo, el desafío para el Presidente sería no sólo mantener un desempeño positivo en relación con la economía y el progreso social, sino también transparencia, inclusión y respeto por los derechos de los grupos políticos minoritarios y de todos los ciudadanos de Bolivia.

Espero que el gobierno mantenga su estrategia de crecimiento, pero necesitaría desarrollar nuevas estrategias para asegurar que todos esos grupos se sientan representados y escuchados, lo que se logra descentralizando las políticas en niveles los regionales y municipales, llevando a cabo referendos de consulta, con medios de comunicación pluralistas y vibrantes, u otros mecanismos.

El futuro también dependerá de la reacción de los grupos opositores y de cómo canalizarán sus propias demandas y se esforzarán en construir sus propias circunscripciones para competir por el poder en las próximas oportunidades.

De no ser así, ¿qué podemos esperar?

Sin importar el resultado del actual referendo sobre la reforma constitucional que permitiría un tercer periodo presidencial consecutivo (cuarto en caso de Morales), el Presidente tiene todavía cuatro años de mandato por delante.

Por lo tanto, espero que mantendrá su estrategia económica y social y tratará de hacer frente a las insatisfacciones expresadas de acuerdo con las acusaciones recientes de corrupción y otras demandas.