La Habana- En la iglesia del Sagrado Corazón de Reina, en Centro Habana, estaban en faena de limpieza. La parroquia es dirigida por jesuitas, la orden a la que pertenece el Papa Francisco.

Aunque la parroquia no aparece en el itinerario de visitas del Papa, los jesuitas intuyen que alguna sorpresa les puede dar. "La expectativa está en el ambiente", dijo el padre Juan Miguel Arregui, uno de los cinco jesuitas que trabajan en la iglesia.

Pasaron por el templo personal de la seguridad estatal y del Vaticano. Los alrededores de la edificación estaban limpios. Así que todo iba confirmando las sospechas de que el Papa jesuita podría visitar a sus hermanos en cualquier momento de las próximas horas.

"Este Papa es muy imprevisible, pero esto es lo más previsible de lo imprevisible", expresó Arregui, un vasco que no conocía al argentino Jorge Mario Bergoglio antes de ser electo Papa en marzo de 2013. Reunirse con sus hermanos jesuitas para animarles, ha sido la práctica de este pontífice en sus viajes fuera de Roma.

El encuentro podría darse en algún momento entre la reunión que sostendrá Francisco con el presidente Raúl Castro y su llegada a la Catedral de La Habana mañana.

El proyecto jesuita

El padre Arregui y sus hermanos pueden mostrarle al Papa Francisco algo más que un hermoso templo del año 1923. Es su obra social que, poco a poco, se ha convertido en indispensable para muchos jóvenes y adultos cubanos. Se conoce como los Centros Loyola, que ofrecen formación gratuita en artes, valores y tutorías a los niños, y emprenderismo y cooperativismo a los adultos.

En dos años, más de mil personas participaron de los cursos y cientos de estudiantes tomaron los talleres. "La Iglesia está colaborando en una necesidad muy grande en Cuba a causa de la precariedad económica", sostuvo el padre Arregui. Cuando comenzó el proyecto, hubo resistencia del gobierno, destacó el sacerdote. No era costumbre ver estudiantes uniformados entrar a un centro religioso para formación.

"Ha habido mucha dificultad. Pero, a partir del Papa Francisco, a la Iglesia se le mira más benignamente, no como enemiga", afirmó, al señalar que los jesuitas y otras congregaciones religiosas están aprovechando los acercamientos entre el Gobierno cubano y la Iglesia para ejercer su misión social.

"Lo que esperamos de la visita del Papa es que todo esto se vaya formalizando y que lo que hacemos se vea como un servicio a la sociedad", expresó Arregui.