El presidente del Consejo Docente de la Universidad Dominicana O&M, José Rafael Abinader dijo ayer que en la agenda de la Asamblea que la Organización de Estados Americanos (OEA) celebrará en el país debe incluir el panorama actual de Haití.

En un comunicado, también planteó la celebración de una conferencia migratoria con los países que integran ese organismo y que Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea aporten con urgencia los recursos que la vecina nación necesita para el desahogo de una población sumida en el sufrimiento.

A su parecer, la Isla Hispaniola está superpoblada; República Dominicana no resiste la inmigración y, si no se frena ese fenómeno, “la pobreza se convertirá en indigencia para ambas naciones”, dijo el que fuera Ministro de Finanzas en dos ocasiones.

“Más que la celebración de elecciones y gastar millones de dólares en la Minustah, Haití necesita un amplio plan de recuperación económica y ecológica que permita la emigración, y que abarque los alimentos, la reforestación, la educación y la construcción de viviendas, con agua potable y electricidad”, subrayó.

Manifestó que para detener la migración, Haití precisa de un Plan que abarque los alimentos, la reforestación, la educación y la construcción de viviendas, con agua potable y electricidad.

También señaló que “un pueblo heroico como el haitiano merece respaldo y cooperación y que, en ese sentido, Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea deben sancionar leyes que dispongan la total exención impositiva a las empresas que se establezcan en la República de Haití.

El presidente del Consejo Docente de la Universidad Dominicana O&M, el centro de educación superior privado más numeroso del país, dijo que las tres Américas y la Unión Europea deben aceptar una cuota migratoria haitiana, previo estudio de las condiciones que pudieren exigir.

Además, consideró que, aunque los soldados de la Minustah son necesarios para preservar la paz, lo más urgente es la rehabilitación de Haití y destacó que esto no será posible contando sólo con el propio país y la República Dominicana.

“Si prosigue la llegada de haitianos desempleados, sin conocimientos específicos y con problemas sanitarios, las calamidades serán trasladadas al territorio dominicano, con la tragedia de que no serán en un solo país, sino en dos”, vaticinó.

Abinader puntualizó que las elecciones no son tan imprescindibles, porque ningún presidente que sea elegido tendrá “capacidad para convertir el polvo de la tierra en bienes divinos para la felicidad de los haitianos”.