El presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski anunció ayer la aprobación de una ley de “muerte civil”, para prohibir que quienes hayan sido condenados por corrupción trabajen para el Estado, después de que uno de sus consejeros quedó envuelto en un escándalo de presunto tráfico de influencias.

“Los corruptos opondrán resistencia, lo sé, pero los venceremos”, dijo el presidente durante un sorpresivo pronunciamiento público transmitido por radio y televisión y aseguró que ha pedido a sus ministros que evalúen de inmediato a su entorno más cercano.

El gobernante explicó que hoy el Consejo de Ministros aprobará el proyecto de ley de Muerte Civil, “es decir, quien haya sido sentenciado por casos de corrupción nunca más podrá volver a trabajar en el Estado, sea en el Gobierno central, las municipalidades o las regiones”.

La declaración de Kuczynski se produce luego que a inicios de mes renunciara su consejero en salud, el médico Carlos Moreno, envuelto en un escándalo de negociados ilegales en el Seguro Integral de Salud, un programa estatal para favorecer a los pobres y con el que pretendía lucrar.

“Es inaceptable que en un país como el nuestro, con tantas necesidades, tengamos gente tratando de lucrar con el dinero del pueblo en la casa de gobierno”, afirmó Kuczynski, quien subrayó haber “tenido una inmensa decepción al ver lo que ha pasado con uno de mis asesores del sector salud”.