Donde convergen muchas personas heterogéneas es de esperarse que surjan trifulcas o conatos de pleitos, tal y como ocurrió en la XIX Feria Internacional del Libro que se celebró en la Plaza de la Cultura desde el lunes 19 de septiembre hasta el domingo 2 de octubre. Sin embargo, lo que resalta este año fueron los robos aprovechando el descuido de terceros.

De las víctimas quizás la más conocida es la periodista Marivel Contreras, ex presidenta de la Asociación de Cronistas de Arte y quien figuraba como coordinadora del pabellón Libro-Cocina en la Feria. A ella le robaron su celular mientras compartía con visitantes a su espacio; en los años anteriores nunca le había ocurrido algo similar, por lo que se sorprende y lamenta.

Otra que corrió con mala fortuna fue la musicóloga y activista cultural Rossy Díaz, coordinadora del pabellón Tribuna Libre. El robo contra ella fue de una laptop marca Dell Pavilon 2013, un celular Sony Xperia y sus documentos personales; todo eso estaba dentro de su mochila, que dejó dos minutos en su silla para despedir a uno de los conferencistas del día.

“Lo que más me duele es que en esa computadora estaba mi tesis y perdí toda esa información, sumado a mis investigaciones y archivos culturales. Incluso se llevaron la llave del pabellón porque nunca hubo seguridad dentro, sino en las puertas y en las calles internas”, confesó Díaz. Su mochila era una Quick Silver negra de rayas azules, pero fue imposible recuperarla.

Según Rossy, es la primera y última vez que coordina un pabellón dentro de la Feria del Libro. “No hay seguridad en los pabellones y no es solo por robo, sino por cualquier otra cosa, como gente que a veces se altera o se pasa de confianza”. A ella le pagaron RD$35,000 por sus servicios, pero eso no le da para compensar la pérdida material, mucho menos su tesis.

A la joven Jenilsa Cuevas le robaron su celular Samsung J2, valorado en RD$6,000, mientras lo cargaba dentro del stand que coordinaba. Todas las anteriores pusieron la denuncia ante la dirección de seguridad ferial, pero ninguna recuperó lo hurtado.

El coronel Soto fue el encargado de la seguridad durante la celebración de la Feria del Libro. Precisa que si bien es cierto que se presentaron casos de robo “por descuido de sus propietarios”, se lograron recuperar algunas de las pertenencias y muchos de los perpetradores serán sometidos a la acción de la justicia.

Fue enfático al asegurar que este año los casos de robo o trifulcas se redujeron en más de un 80 %, comparado con el año pasado cuando se denunciaron más de 250 hechos delicitivos. Resalta que bajo su mando tuvo más de 280 policías uniformados y vestidos de civil, lo que permitió mayor efectividad en el patrullaje.

Pese a la eficiencia destaca el militar, hubo casos lamentables que involucraron a guardianes, como el de dos estudiantes que peleaban entre sí y el policía, al intentar desapartarlos, le dio con la macana a uno en la cabeza causándole una herida. “Hay agentes que se exceden en el uso de la fuerza, pero esos son casos aislados”, afirma Soto.

Otro suceso cuestionable le ocurrió a la joven Evelyn García, colaboradora del pabellón Espacio Joven.

El jueves 29 de septiembre entraba a la Plaza de la Cultura para sus labores habituales y un policía la detuvo bajo el alegato de que era una “ladrona”. Al ella cuestionar la acusación, el agente comenzó a gritarle y todos los presentes empezaron a acusarla.

Ante la vergüenza e impotencia, la joven se dirigió hasta el destacamento policial en la Feria y allí le dijeron que fue una confusión. Al día siguiente, la víctima fue a exigir una excusa del policía y éste se limitó a reírse con ironía y marcharse, lo que motivó que ella levantara una querella. “Este año lo que nos mandaron fueron delincuentes vestidos de policía”, dijo Evelyn que le habría confesado Soto, pero el coronel no recordaba esas palabras cuando se le entrevistó.

Otro caso ocurrió en el Salón de Conferencias Feria del Libro, donde una señora de unos 50 años, intentó robarse la cartera quer había dejado en una silla una mujer, mientras saludaba una amiga. Al percatarse del robo, la víctima reaccionó a tiempo y enfrentó a la ladrona que segundos después huyó.

Poco tiempo después llegó personal de la seguridad interna para levantar la declaración de la víctima, y al concluir se limitó a decir: “En dos días ya van seis que agarramos en eso. Qué vaina”. El jefe de la seguridad ferial dijo que usaron carnadas para atrapar a los ladrones, estrategia que dio resultados, en parte, porque lograron apresar más de 50 malhechores.

Este año la cantidad de visitantes fue menor que en versiones anteriores porque el Ministerio de Cultura decidió suspender todas las actividades que no tuvieran relación directa con la literatura, escenarios que atraían mucho público joven. Pero a Maribel, Rossy, Jenilsa y Evelyn les quedará un mal sabor en los bolsillos y necesitarán más que libros para compensar.