La elección presidencial del próximo 8 de noviembre la ganará el candidato que obtenga, al menos, 270 votos electorales. Cada estado entrega una cierta cantidad de estos votos, determinada por su densidad de población.

El candidato que obtiene la mayoría absoluta de los votos populares, se lleva todos los votos electorales (excepto en dos estados: Nebraska y Maine, que los entregan por distritos). Este sistema hace que los candidatos enfoquen sus estrategias de campaña en los estados que más entregan votos electorales y también según las características demográficas del electorado.

Así, mientras Clinton estará esta semana haciendo campaña en Carolina del Norte y Florida, Trump hará campaña en el Medio Oeste industrial (Wisconsin y Ohio particularmente) para terminar, también, en Florida, el destino de todos los caminos de esta elección. Si Clinton logra confirmar los pronósticos y además, ganar en Florida, la elección será suya.

Pero los estados de Nevada (6 votos electorales), Arizona (11), Colorado (9), Iowa (6), Ohio (18), New Hampshire (4), Virginia (13), Carolina del Norte (15), Georgia (16), además de Florida (29), también están cobrando relevancia en la recta final para definir al próximo presidente de Estados Unidos.

Esto, porque según las encuestas, Donald Trump está muchos votos electorales por detrás de Clinton: Según la consultora y analista de encuestas RealClear Politics, Hillary Clinton cuenta con 246 votos electorales al día de hoy, mientras que Trump tiene 164.

Con Pennsylvania, el estado que mejor representa al país por sus características demográficas y económicas, prácticamente decidido (Clinton lleva una ventaja de 6 por ciento), Trump está llevando su campaña a estados divididos con mayoría de electorado blanco sin grado educativo. Así, Iowa (62 por ciento de blancos no educados), Wisconsin (57%), New Hampshire (57%), Ohio y Michigan (53%) son los estados en donde mejor puede calar su discurso.

El total de los votos electorales en disputa es de 128. La candidata demócrata cuenta con el estado de California como principal respaldo: es el estado que más votos electorales entrega, con 55. Además, los estados de las costas tienden a apoyar a los candidatos demócratas. Donald Trump, por su parte, cuenta con el apoyo de la mayoría de los estados del oeste, del centro y del sur del país.

Para ganar, Trump tendría que conseguir el estado de Florida, Ohio, Georgia, Carolina del Norte, además de Colorado o Arizona, y esperar que Clinton no obtenga Virginia ni Colorado ni Arizona, que son los estados en disputa que entregan más votos electorales tras Florida. En ese caso, las matemáticas le darían un triunfo al republicano.