Dicen que una imagen vale más que mil palabras y en este caso en particular, esa frase cobra demasiado sentido. Y es que la fotografía de un niño ahogado en una playa de Turquía, tras el naufragio de dos embarcaciones de refugiados sirios, conmocionó al mundo y, en especial, a Europa, donde se registra una creciente presión para solucionar la llegada de miles de migrantes.

Un día después de conocer la cruda imagen, se empezó a aclarar la historia detrás de Aylan Kurdi, el pequeño protagonista de la foto. El menor viajaba junto a su hermano mayor, de cinco años, quien también pereció en el accidente.

Ambos provenían de la ciudad de Kobani, al norte de Siria, ubicada en la frontera con Turquía, reproducen agencias. 

La imagen fue tomada luego de que al menos 12 personas, de nacionalidad siria, se ahogaran al hundirse dos embarcaciones que zarparon desde el sudeste de Turquía con dirección hacia la isla griega de Kos.

Uno de los botes, en el que viajaban 16 refugiados sirios, se hundió a pocos minutos de zarpar de Akylarar, donde siete perdieron la vida y los restantes lograron ser rescatados.

En la otra embarcación, que transportaba sólo a ocho personas, cinco niños perecieron junto a una mujer, y otras dos personas sobrevivieron por llevar chalecos salvavidas.

Uno de las víctimas de este naufragio fue el pequeño Aylan.

La imagen ha sido bautizada como “la vergüenza de Europa”, ya que en parte la muerte de cientos de inmigrantes en costas europeas tienen sustento en los duros planes migratorios de esta región.

Los fallecidos, entre ellos varios niños, escapaban del hostil ambiente de violencia y bombardeos que hace meses se ha tomado Siria.