Para los religiosos es pecado, para el psicólogo es una conducta aprendida, para el psiquiatra es hormonal, para el biólogo es genético, para los conductista es un debate abierto. La homosexualidad será buena o mala dependiendo a quién le preguntes, sin embargo por años se ha marginado la consideración de sus protagonistas. ¿Qué es la homosexualidad, desde los homosexuales?

Por siglos se consideró a la homosexualidad como una patología, sin embargo en 1973 la Asociación de Psiquiatras de América cambió esa concepción y sentenció que se trata de una preferencia sexual. Más tarde, los homosexuales aclararon que ellos no prefieren ser así, sino que se sienten atraídos por el mismo sexo de forma natural, por lo que tampoco es una elección sino una condición.

Con la profundidad del debate fueron surgiendo clasificaciones: lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, pansexuales. También se les suma “Queer” que no ha tenido tantos estudios, pero sí se conoce desde el siglo XVIII y hoy se le atribuye a personas que prefieren no identificarse con ningún género o prácticas sexual, prefieren vivir sin etiquetas ni ser clasificados en tal o cual grupo.

La polémica siempre ha girado en torno a si la homosexualidad se construye o se nace con ella. La neurocientífica Sandra Witelson sostiene que el cerebro de un hombre homosexual se parece más al de una mujer que al de su propio sexo. Incluso plantea que hay diferencias en el sistema nervioso central que están posiblemente relacionadas con factores tempranos en el desarrollo del cerebro.

El comunicador Rafael Padilla confiesa que se siente homosexual desde niño, más que eso: “nunca he sentido atracción alguna por una mujer”. Ha sido víctima de la discriminación social en República Dominicana al límite de que en sus primeros meses universitarios supuestamente un maestro lo reprobó por su condición. Desde su infancia fue discriminado, todavía a sus 33 años lo es.

Una alta ejecutiva de una empresa reveló que prefiere no tratar el tema de su lesbianismo para no perder el puesto. “El problema que tenemos los que laboramos en este país es que ser abiertamente homosexual nos trae conflictos, y hasta nos pueden cancelar”. En sus planes está migrar a otro país donde sienta la libertad de expresarse sin ser estigmatizada.

El comunicador José Ángel Morván cuenta que cuando iniciaba su carrera en los medios una productora de televisión le negó un trabajo por su preferencia sexual. Después de alcanzar la fama Morván ha sido invitado varias veces para comentar sobre espectáculos al mismo programa donde no lo dejaron entrar.

Por su experiencia asegura que el 85% de la población en Dominicana es, en cierto modo, homofóbica. Incluso, apunta que hasta en los centros educativos se ponen limitaciones a los estudiantes que presentan condiciones fuera de la heterosexualidad, como le pasó a Rafael mientras cursaba Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Pero también figuran los casos de personas que tienen relaciones homosexuales y son heterosexuales. En 2006 la Universidad de Nueva York publicó un estudio donde 131 hombres de 2,898 que se definían como heterosexuales, admitieron haber tenido al menos una experiencia homosexual y eso no les modificó la preferencia posteriormente. Se les conoce como heteroflexibles y se cree que es muy común hoy.

El sufrimiento de la negación

Los homosexuales entrevistados concuerdan en que se sufre mucho mientras se está en la fase de descubrimiento o autoaceptación; la depresión casi siempre aparece y la negación es indudable. En la adolescencia es donde más se presentan estos episodios por el acoso y es, justamente, donde se suicida la mayoría. Se estima que entre el 8% y el 10% de la población mundial es homosexual.

Los casos de homofobia en el mundo han provocado muchas muertes. El suceso más reciente ocurrió en Orlando (Estados Unidos), donde un hombre asesinó a 49 personas y otras 53 quedaron heridas en un bar gay. Se profundizan las investigaciones para determinar los pormenores del crimen, pero se habla de rechazo a la homosexualidad como ingrediente detonante de la peor masacre en ese país.

¿Dejar de ser homosexual?

Para el año escolar que se inicia en agosto próximo el Ministerio de Educación tiene previsto incluir la educación sexual dentro del programa de clases. Una medida que se avista necesaria debido a que por cada 10 mujeres que están en gestación al menos dos no llegan a los 16 años; esto, además de las enfermedades de transmisión sexual, de las que anualmente se detectan 10 mil nuevos casos, en personas de diferentes edades.

El problema se ha generado porque religiosos se oponen a que se hable de homosexualidad en las escuelas, mientras especialistas en la conducta entienden que sí debe abordarse porque es una realidad que no se puede ignorar. Hace tres años que la ONU instó al país a incluir esta asignatura, pero las acusaciones de conspiración por “agenda gay” postergaron la demanda.

Se piensa abordar el tema porque se reporta la homosexualidad en la infancia. La joven Sandra Tapia comenta que desde pequeña le atraían las otras niñas; cuando llegó a la adolescencia la atracción se intensificó pero la religión la condenaba. Al cumplir 21 años decidió liberarse con una relación homosexual. “Cuando tuve mi primera novia me sentí yo misma. Ya llevamos siete años juntas”.

La también lesbiana Anneris Quezada confiesa que comenzó a sentir dudas de su sexualidad desde los 16 años cuando, sin proponerlo, le atraía más la belleza femenina que la de los masculinos. Afirma que en su infancia no sufrió ningún trauma que incidiera para que le gustaran las mujeres, aunque sí reveló que una vez le atrajo un chico que después se enteró también era homosexual.

Hace dos años el doctor José Dunker aseguró que la orientación sexual es una conducta aprendida porque “no existen genes causales”.  Apunta que las investigaciones giran en torno a la epigenética o poligenética, “a lo más que se llegaría es a sugerir vulnerabilidad para la preferencia homosexual, pero no herencia en el sentido mendeliano. De modo que, nadie nace homosexual”.

Propone terapias que pudieran cambiar la orientación sexual de las personas y asegura tener éxito en su tratamiento con decenas de casos confirmados. El psiquiatra Secundino Palacios califica de “estafa” estas terapias porque se fundamentan en el miedo y ningún estudio científico aprueba eso.

El sexólogo Ramón Emilio Almánzar contradice a Dunker al señalar que se puede dejar de tener relaciones sexuales, pero no dejar de ser homosexual porque -afirma- es algo natural. Aclara que tener o dejar de tener coito homosexual no te cambia la condición. Stalin Montero lo secunda al decir que la atracción es una energía orgánica que fluye. “Algunos la niegan y otros no, pero al fin es energía”.

Un joven cuya identidad prefirió ocultar cuenta que llegó a tener novia y hasta algunas relaciones sexuales, pero dentro de sí siempre sintió atracción por los hombres. Agobiado por su sexualidad reprimida, decidió expresar sus emociones y tener una relación con un similar. Hasta ahora, según él, ha sido lo mejor que le ha pasado porque llevan varios años en convivencia.

“Cuando eres pequeño sientes que estar con un hombre es lo correcto, aunque ves a tu mamá y tu papá juntos. No es algo que uno dice, pero es lo que se siente. A medida que crecemos la sociedad nos obliga a ser lo que no somos y esa batalla interna te lleva a odiar lo que eres porque eso, según la gente, no es lo correcto. Una vez  lo superas... te sientes libre”, cuenta el profesional de 33 años.

No pudo contener la emoción al exclamar con vehemencia: “Soy un ente que aporta bastante a mi sociedad, nunca he estado en una cárcel, nunca he robado o maltratado a nadie; sin embargo, a veces me siento como el criminal más grande del mundo cuando me tratan con el odio que reciben los gay. Espero que el mundo tenga en su futuro donde no seamos homo o hetero, sino humanos y ya”.

Fuera del closet

El experto en estudio de género y masculinidad Stalin Montero manifiesta que en una sociedad heteronormatizada las potencialidades se ven limitadas por estereotipos socialmente tan construidos como lo biológico y lo genético. “Al final, todo lo que somos, vemos, tenemos y en lo que creemos es el resultado de procesos sociohistóricos construidos por seres humanos”.

“¿Qué puede hacer la sociedad para quienes la integran sean felices sin importar su condición sexual? Debe comenzar a reflexionar en vez de excluir, a respetar en vez de agredir y a tolerar en vez de odiar, pero sobretodo a desaprender en vez de ir a estudiar. No hay derecho a seguir haciendo infelices a millones de personas en el mundo por no sentir atracción por alguien de su sexo contrario, cuando deberíamos enfocarnos en apoyar lo positivo de ese amor”, entiende Montero.

Una vez logran salir del closet y aceptarse tal cual, se van educando y ayudando a la familia para que acepten su realidad. José Ángel Morván enfatiza que al superar la fase familiar, lo demás duele menos, aunque duele. A Rafael Padilla le ha costado mucho el respeto de sus semejantes por su inclinación homosexual. Sufrió una depresión severa cuando intentaron “sacarle el demonio”.

Tanto para Morvan como para Padilla en los medios de comunicación y la clase alta hay muchas personas homosexuales que se esconden tras una falsa hetrosexualidad porque los prejuicios perjudicarían sus actividades diarias. La transexual Mía Cepeda ha reiterado en varias ocasiones que políticos y atletas le han ofrecido dinero para tener coito. Al menos cuatro candidatos abiertamente gays aspiraron en las pasadas elecciones, lo que fue repudiado por unos y admirado por otros.

Una variable similar entre los homosexuales entrevistados es que todos, en sus oficios, se destacan. Entienden que se hace un esfuerzo triple por ser mejores ya que son marginados y deben demostrar con talento y dedicación que también pueden ser exitosos. Mientras los científicos se ponen de acuerdo, los LGBT sienten y afirman que nacieron como son: Reclaman respeto, solo eso.

Constitución / Artículo 39

“Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, reciben la misma protección y trato de las instituciones y autoridades; gozan de los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación por razones de género, color, edad, discapacidad, nacionalidad, vínculos familiares, lengua, religión, opinión política o filosófica, condición social o personal”.

8% a 10%

Es el rango en el que oscila el estimado de la población mundial que es homosexual.