El calentamiento global está poniendo en peligro a especies cuyas poblaciones fueron consideradas previamente estables.

El oso polar, la ballena picuda de Cuvier, tiburones martillo y mantarrayas son sólo algunas de las especies que están siendo monitoreadas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la autoridad principal del mundo en el estado de conservación de las especies. En 2014, la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS), operada por el ProgramMedioambiental de las Naciones Unidas agregó 31 nuevas especies en la Lista Roja de especies amenazadas, que ya cuenta con 23.250. Carlos Drews, director del Programa Internacional Global de Especies de WWF, dice que el calentamiento global se suma a las amenazas existentes como la caza, la sobreexplotación y la pérdida de hábitat.

“El cambio climático es una amenaza importante porque cambia el hábitat y, en algunos casos, las especies no tienen forma de escapar. Es por eso que vamos a tener una extinción masiva de especies y sus hábitats”, dijo a Metro.

Un estudio, publicado recientemente en la revista Nature Climate Change, reveló que el cambio climático reducirá en gran medida la diversidad de las especies, incluso las muy comunes que se encuentran en la mayoría de los lugares del mundo.

Investigadores observaron a “50,000 especies globalmente extensas y comunes y se encontró que más de la mitad de las plantas y un tercio de los animales van a perder más de la mitad de su rango climático para el año 2080, si no se hace nada para reducir el nivel de calentamiento global”, explica el estudio dirigido por la Universidad de EastAnglia, Reino Unido. Después de la destrucción del hábitat y el cambio climático, el comercio ilegal de vida silvestre no sostenible se considera la mayor amenaza directa a las especies.

Cada año, cientos de millones de animales son capturados ilegalmente para ser vendidos como alimentos, animales domésticos, ropa, medicina y adornos. Aunque la caza es más a menudo criticada por organizaciones de bienestar animal, grupos de cazadores afirman que el deporte puede ser beneficioso para ciertas regiones y especies.

“Incluso las especies con mayor peligro de extinción pueden –donde se ha gestionado y regulado adecuadamente– ser cazados sin que la caza cause ningún aumento de la presión a la viabilidad de las especies restantes. De hecho, este tipo de caza puede traer beneficios enormes en ingresos para la mayor protección de las especies”, dice Stephen Palos, presidente de la Confederación de Cazadores de Sudáfrica (CHASA, por su siglas en inglés).

Sin embargo, organizaciones como PETA acusan a los cazadores de sólo estar interesados en matar animales y pregunta si las especies necesitan de los seres humanos para regular su número.

“Ellos manipulan el número de animales de manera que unos cazadores sanguinarios puedan colgar cabezas de animales en sus paredes. Si se dejan solos, los animales salvajes sostienen sus propias poblaciones, de forma natural, a base de alimentos disponibles y otros recursos “, contrarresta Renée Saldaña, Directora de PETA Proyecto Latino.

Dadas las muchas amenazas que existen para las especies en peligro de extinción, los expertos recomiendan, entre otras cosas, que los consumidores traten de comprar productos sostenibles que nopongan en peligro las especies en peligro de extinción y que sean amigables con el medio ambiente.

Para asegurar la existencia de estas diversas especies, hay que reconocer su gran valor en nuestro planeta.