Desde Mozart en el siglo XVIII hasta Shirley Temple en los años 30, siempre se ha visto con doble rasero al niño prodigio que también es artista y se labra una carrera desde tierna edad.

Por un lado, muy pocos soportan la presión de ser una estrella. Varios de ellos brindan actuaciones brillantes. Para luego terminar, muchas veces, en medio de escándalos de alcohol, drogas y una carrera malograda.

Por esa razón no es de extrañar que muchos critiquen a Kristina Pimenova, quien es conocida como “La niña más bonita del mundo”. Ahora que acaba de firmar un contrato profesional con L.A. Models, las acusaciones de sexualizarla y de quitarle su infancia se han intensificado.

“Quien piense que las fotos de mi hija son sexuales está enfermo”, afirma su madre, Glikeriya, a Metro Internacional. La niña, que comenzó en el modelaje a los tres años, tiene 1.2 millones de seguidores y antes ya había posado para varias marcas.

Su madre maneja las redes sociales y sólo escribe cosas lindas sobre ella. Sus detractores en las redes acusan que muchas veces viste “provocativa”