La Asamblea General de la ONU abrió ayer una sesión especial sobre el problema de las drogas, con la aprobación de un documento que busca establecer un nuevo enfoque sanitario compartido por varios países de América Latina tras más de 40 años de una guerra sin resultados.

Pese a los avances, muchos Estados miembros, como Brasil o Costa Rica manifestaron su decepción por la ausencia de una moratoria a la pena de muerte, y otros como Uruguay y Jamaica criticaron que no se haya incluido algún tipo de mención para la despenalización de la tenencia de ciertas sustancias.

América Latina es uno de los impulsores de un enfoque multidisciplinario centrado en la salud pública, tras constatar que la denominada “guerra contra las drogas” lanzada 40 años atrás desde Estados Unidos, mayor consumidor mundial de cocaína, no ha dado los resultados prometidos y ha tenido un alto costo en vidas humanas.

“El problema mundial de las drogas sigue siendo una responsabilidad común y compartida que ha de afrontarse en un entorno multilateral mediante una cooperación internacional más intensa y efectiva y que exige un enfoque integrado, multidisciplinario, equilibrado, amplio y basado en datos científicos”, admiten los mandatarios en el documento de presentación.

En el marco operativo, se impulsa una “aplicación eficaz de la ley”, y una serie de “respuestas a la delincuencia relacionada con las drogas”, con especial hincapié en la “lucha contra el blanqueo de dinero”.