El pasado fin de semana  el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, anunció en una entrevista televisiva que deportará a entre dos y tres millones de inmigrantes ilegales con antecedentes penales y que continuará con su proyecto de la construcción de un muro fronterizo para separara a México y Estados Unidos.

Aunque dichos anuncios causaron preocupación entre los migrantes y la sociedad mexicana, especialistas matizan los alcances de los planes de Trump.

El maestro Alejandro Pedraza, profesor del Centro de Relaciones Internacionales, de la Universidad Nacional Autónoma de México (la más importante del país), asegura que lo planteado por Trump sólo daría continuidad a la política de deportaciones establecida por el actual presidente Barack Obama, quien ha deportado a más de 3 millones de inmigrantes.

Sobre el muro, el especialista mexicano considera que Trump enfrentará importantes dificultades geográficas y legales para concretar la construcción del muro fronterizo, que, de acuerdo con Pedraza, quedará simplemente como una reja doble.

Alejandro Pedraza, analista

Alejandro Pedraza, analista

¿Qué representaría para México y los países Latinoamericanos la deportación de hasta 3 millones de indocumentados?

Implica que hay un cambio en la manera en cómo se entiende a América Latina en el discurso de Trump, la idea de que las relaciones predominantes son estas de los migrantes. Por otro lado, existe la preocupación de que las migraciones legales vayan a ser entorpecidas por las políticas del presidente electo, sobre todo si pensamos en trabajadores temporales, que tienen un importante flujo entre México y Estados Unidos.   

¿Es correcto que haya planteado la deportación de migrantes con antecedentes penales?

Sí, es correcto en la medida que ha sido constante en el discurso norteamericano –no sólo en el discurso de Trump, sino en el de Obama– la idea de que estos inmigrantes entraron violando la ley migratoria. Esta política no es nueva, de hecho Obama deportó a más de tres millones de personas migrantes que cometieron delitos. No es una política general que implicaría una deportación masiva, porque se tiene que revisar caso por caso cada migrante; no habría redadas, sino comités encargados de seleccionar los perfiles de las personas que serían deportadas.  

¿El anuncio de Trump daría continuidad a la política que actualmente aplica el presidente Barack Obama?

Definitivamente sí,  en el caso de Obama hemos llegado a niveles más críticos debido a que incluso se han separado a padres de sis hijos para las deportaciones y no es necesariamente lo que está buscando Trump, ya que el presidente electo ha sido muy claro en que se deportará a las personas que han violado leyes penales    

¿Qué mensaje da este anuncio para los migrantes?

La idea de que va a ser más dificil entrar a Estados Unidos y de que será más difícil permanecer en ese país. De todas maneras creo la tendencia de migración hacia Estados Unidos ha caído desde 2005; ha habido un freno casi total en la migración de México hacia Estados Unidos. Esto se ha centrado especialmente en el migrante mexicano, porque es probablemente el grupo más identificable. Estamos hablando de que actualmente existen entre 3.4 y 5 millones de mexicanos que viven de manera ilegal en Estados Unidos, mientras que también existen alrededor de 11 millones de inmigrantes del resto del mundo.

¿Con las políticas de Trump se podría generar una ola de discriminación contra migrantes por parte de la población de Estados Unidos?

Sí. Lo que sí ha obtenido la carta de ciudadanía es la discriminación abierta. El problema de la campaña de Trump es que se basa en exteriorizar ideas que antes no eran bien vistas políticamente en Estados Unidos y ahora no sólo se expresan, sino que se vuelven una forma de militancia política. Lo que hemos visto estas semanas es la identificación de los mexicanos principalmente como el grupo que ha gozado de impunidad en Estados Unidos y que gracias a la llegada de Trump se va a terminar su impunidad.

El ciudadano medio norteamericano que eligió a Trump desconoce a las personas migrantes con las que ha vivido mucho tiempo. En este sentido creo que lo que ha promovido la discriminación es que se desconozcan dinámicas sociales preexistentes a la campaña de Trump y que con el presidente electo se ha excusado a los ciudadanos estadounidenses de conocer a esta otra parte de su sociedad, que son los inmigrantes. Lo que vamos a ver será que en las ciudades estadounidenses donde es menor la población mexicana habrá más discriminación.  

¿Esta deportación podría generar algún problema en México?

No, en realidad las deportaciones masivas se dieron sobre todo en 2013, que ha sido el año reciente con más deportaciones; hubo 85 % más en comparación con los años previos, y en México no sentimos los efectos, en parte porque muchos de estos migrantes siempre fueron temporales; es decir, eran personas que estuvieron por uno o dos años en Estados Unidos y regresaron al país, la mayor parte de ellos no tenían más de cinco años en Estados Unidos.

¿Puede hacer algo el gobierno de México y específicamente el presidente ante estas deportaciones?

Yo creo que lo primero que tiene que hacer es alguna declaración. Además, recordemos que México tiene la red de consulados más grande del mundo (más de 50 consulados en Estados Unidos) y es ahí donde veríamos operar al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto en la protección a mexicanos en el exterior; creo que los consulados trabajarán muy duro, como siempre lo han hecho, para dar identificaciones a los migrantes y asesorándolos en materia legal, y lo demás será en discursos del presidente.
 
¿Qué opina acerca de que Trump mantiene sus planes de construir un muro?

Bueno, ahora lo que promete Trump es una “reja” doble en algunos tramos de la frontera. Creo que el presidente electo ha admitido por lo menos dos dificultades en la construcción del muro. Por un lado, la existencia del río (no se puede construir sobre los ríos), y el problema de que el muro estará del lado norteamericano; entonces, puede afectar  las posesiones de tierra de particulares.

En general el muro nunca fue viable. Yo creo que Trump siempre lo entendió, pero se volvió una de esas promesas de campaña que no iba a poder cumplir y que él lo sabía, al igual que las deportaciones masivas, igual que la salida de Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica. Estas han sido promesas de campaña que se quedarán en la campaña, y que no Trump no está obligado jurídicamente a cumplir.

El muro no va a ocurrir: creo que lo que veremos será mayor cooperación entre México y Estados Unidos para la seguridad en la frontera, y el tema del narcotráfico va a ser en el que sí veremos un muro de seguridad. Pero los muros físicos a la migración serán muy difíciles porque los terratenientes norteamericanos tienen grandes facultades mediante la ley ante las expropiaciones.

Si Trump no quiere criminales mexicanos en Estados Unidos, ¿podría frenarse la extradición de Joaquín “El Chapo” Guzmán hacia ese país?

En primer lugar, es Estados Unidos quien solicitó la extradición. Creo que en materia de narcotráfico es diferente, en comparación con los delitos comunes. Es un tema de seguridad nacional para Estados Unidos tener a este tipo de narcotraficantes en sus prisiones, en la medida que permite ampliar las investigaciones  para el combate al narcotráfico debido a la información que pueden proporcionar. No creo que nos vayan a regresar a “El Chapo”, una vez que lo tengan.