l Gobierno anunció durante el fin de semana que el proyecto La Nueva Barquita, el cual estará habitado por mil 637 familias en mil 780 apartamentos, alojados en 112 edificios, será entregado por el presidente Danilo Medina este miércoles 29 de junio.

Desde afuera la noticia es motivo de mucho gozo para quienes serán reubicados en viviendas dignas; alegría para el pueblo dominicano, por esta muestra de progreso y mejoría social, y elogios para el presidente Medina.
 

Felidia Sánchez, quien vive desde 1986 en el lugar, manifestó que se siente muy contenta por esta obra y por estar entre los que serán reubicados.

A casi una semana para su traslado, Felidia ha comenzado a prepararse. “Estoy sacando algunas cosas que no me voy a llevar a la nueva casa”, explicó a Metro, mientras una hija, junto a otros familiares, sacaban de la casa un mueble marrón.

Pero estos preparativos no se repiten en las demás viviendas, pese a estar marcadas y con con la fecha “casi encima” para la mudanza; la mayoría de los residentes en La Vieja Barquita continúan su vida como de costumbre, cual si no quisieran irse nunca, pues, como han expresado algunos, es tanto el tiempo que tienen viviendo en aquel lugar, que se les hará difícil no extrañarlo.
 

Alexandra Borge, otra de las enlistadas para el traslado, quien reside con sus esposo y tres hijos, dijo que se siente alegre por este avance; “cuando me dijeron que íbamos a ser movidos a otro lugar me sentí feliz, ahora mis hijos van a tener un lugar digno”, sostuvo con rostro de satisfacción.

Para Julia de la Cruz, quien lleva aproximadamente cuatro años viviendo en la “Vieja” Barquita, la noticia de saber que en menos de una semana será reubicada también la llena de felicidad y, aunque dijo no saber cuál apartamento le tocará, asegura que en el nuevo proyecto estará mejor.

“Hasta ahora me siento contenta porque yo sé que voy a un lugar seguro y voy a estar mejor, ya yo tengo casi todo recogido”, explica.

Hasta ahí llegan sus motivos de alegría. Aunque esta madre soltera, de 54 años de edad, reconoce que estará en un lugar seguro, también sabe que el tipo de trabajo que realiza para sustentar a sus cuatro hijos, en la Nueva Barquita pende de un hilo.

“Yo vendo habichuelas en la casa para mantener a mis hijos, yo pienso que tengo que seguir haciéndolo para sobrevivir, y si ellos (autoridades gubernamentales) no quieren que yo lo siga haciendo allá, entonces ellos van a tener que buscarme la forma para yo ganarme la vida allí”, explica Julia, quien de acuerdo con la marca de su casa, será la novena en salir desalojada de la orilla del Río Ozama, en la margen este.

Una situación similar es la que enfrenta Elvita Alcántara Valdez; a esta mujer de 42 años, quien lleva más de 20 años residiendo en la Vieja Barquita, el traslado le genera sentimientos encontrados.
“Por un lado me siento bien, y por otro me siento mal, porque aquí es que yo me busco mi dinero, desde hace tres años tengo un negocio de vender fritura y me dijeron que no puedo ponerla en La Nueva Barquita”, explicó Elvita.

Advirtió que si no le permiten continuar trabajando de la forma que sabe, desde el Gobierno tendrán que buscarle un trabajo para poder subsistir.

La otra cara de la moneda
Sin embargo, al hacer una radiografía de la moderna obra de Medina, sale a la luz el lado oscuro del proyecto.

Residentes en La Vieja Barquita Norte (Sabana Perdida) denunciaron que el Gobierno no los ha incluido en los planes de desalojo, a pesar de que, según destacó el presidente de la Junta de Vecinos, Miguel Ángel Félix, cuando el río se desborda, ellos corren el mismo peligro que los habitantes de la

Barquita de Santo Domingo Este.
Sostuvo que aproximadamente 110 familias de la Barquita Norte se ven afectadas por la misma problemática por la cual las autoridades decidieron desalojar a los ciudadanos de la Barquita Este; sin embargo, a ellos no los han tomado en cuenta.

“Las autoridades son quienes no nos han incluido, porque el presidente de la República dijo en su decreto 16-13 que autorizaba la reubicación de La Barquita Santo Domingo Norte y Santo Domingo Este, sin embargo Santo Domingo Norte no se ha tomado en cuenta bajo ningún concepto. Nosotros estamos en igualdad de condiciones, o peor, que los residentes en Santo Domingo Este porque además del río Ozama, el puente es otro gran peligro para nosotros”, explicó.

Dijo que no conocen la razón por la que el Gobierno los ha dejado fuera del proyecto de traslado y que tampoco las autoridades han ido, a pesar de que ellos se han manifestado, mediante documentos escritos.

“Nosotros les hemos mandado documentos a la Vicepresidenta (Margarita Cedeño), a la presidenta del Senado (Cristina Lizardo), al alcalde electo René Polanco, y no hemos tenido respuesta de ninguno de ellos”.

El ambiente que viven es “desesperante”, según explicaron algunos residentes quienes tienen familiares enfermos.

“Cuando llueve y el río se desborda, tenemos que sacar corriendo a mi nieto, de 25 años, que está inválido desde hace ocho años”, explicó Ana Hilma de León.

Otros están a la espectativa sobre el destino que elegirá para ellos el Gobierno dominicano.

Pilares “desmoronados”
Para el Poder Ejecutivo, la construcción de la Nueva Barquita constituye una satisfacción, ya que “su edificación se cimienta en los pilares que inspiran al gobierno como son el bienestar humano, cariño, y el amor al prójimo”.

Pero al parecer de ese lado del río estos pilares se quedan solo plasmados en papel, pues según los integrantes de la Junta de Vecinos de la Barquita Norte, de los mil 780 apartamentos destinados para mil 637 familias de la Barquita Este, restan 143 viviendas, donde perfectamente las 110 familias de la

Barquita Norte podrían ser ubicadas, pero “no ha habido voluntad de ayudarlos”.
Se preguntaron qué hará el Gobierno con los apartamentos que van a quedar vacíos. “¿Los tendrán de lujo, habiendo personas necesitadas de este lado?

El representante de la comunidad agregó que están tomando la situación con calma, hasta ver qué hará el presidente después que desalojen a los habitantes de la Barquita Este, pero “si no nos resuelven se va a poner la cosa difícil, porque van a tener que matar a muchos de nosotros, estamos muy tranquilos hasta ahora, esperando a ver lo que va a pasar, esperando la respuesta del presidente, pero si no nos resuelven, la Junta de Vecinos, junto con la comunidad, planearemos lo que vamos a hacer”, dijo Félix.
Destacó que no se oponen a que desalojen a los residentes en el lado este, sin embargo, manifestaron que ellos también están sufriendo.

Quienes viven en la Barquita explicaron que aunque conocían el peligro de residir a orillas del río, decidieron comprar, hace más de 27 años porque “a las personas pobres no se le hace fácil adquirir un solar en un sitio digno”.