Mientras las autoridades federales de México seguían investigando detalles del hecho, la liberación de Jesús Alfredo Guzmán Salazar, de 29 años e hijo del capo narcotraficante Joaquín Guzmán, alias “El Chapo”, habría evitado que se desencadenara una guerra entre carteles, puntualizaban ayer analistas.

Guzmán Salazar fue raptado el lunes junto a cinco hombres desde un lujoso restaurante del exclusivo balneario de Puerto Vallarta. Alcanzó a estar cinco días prisionero.

Uno de sus familiares, residente en Sinaloa y quien mantuvo su identidad en reserva, aseguró que el hijo del “El Chapo” había sido puesto en libertad la noche del viernes.

“Estuvieron negociando todo este tiempo, pero ya están libres y bien”, señaló.

Guzmán Salazar tenía una orden de captura desde 2009 dictada por la justicia, pero ello no le impidió asistir al festejo que terminó en secuestro. Es sindicado como uno de los principales operadores del cartel de Sinaloa, liderado por su padre. “El Chapo” permanece en prisión tras ser recapturado en enero pasado.

Hasta ayer, las sospechas sobre la autoría del secuestro se centraban en el cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), escindido del antiguo cartel del Pacífico y que disputaría con otras organizaciones criminales el control de las lucrativas redes de tráfico a través de la frontera con Estados Unidos.

El jueves pasado había sido arrestado en Jalisco, por el Ejército mexicano, un hombre señalado como uno de los principales operadores financieros de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, supuesto líder del CJNG.