El Hospital Psiquiátrico Padre Billini, comúnmente conocido como “el 28”, debido a la ubicación física en que se encuentra, cerrará sus puertas, temporalmente, a raíz de la remodelación a la que será sometido.

La información fue confirmada por el director de Salud Mental del Ministerio de Salud Pública, quien explicó que “cuando cierren el Billini solo se quedarán con los pacientes crónicos abandonados que, de acuerdo con las estadísticas, son un total de 62”.

Dijo que, luego de la remodelación, en el hospital solo se dejarán cien camas, porque se está reestructurando de manera que en una habitación haya solo dos camas con un baño compartido.

Almánzar resaltó que su gusto hubiese sido demoler el psiquiátrico y ubicar a los 62 pacientes que hay actualmente en casas de la ciudad, “y así romper definitivamente con el modelo asilar y de manicomio”.

“Lo que queremos hacer es una especie de casitas con salida a los patios, algo bonito”, indicó.

El psicólogo médico afirmó a Metro que la ministra de Salud  ha destacado que se está firmando el acta de defunción del psiquiátrico “no queremos manicomio”; dijo que lo que se quiere es una residencia para pacientes crónicos sin soporte familiar.

“Eso será el Billini, ya no queremos manicomio, ahí solo se va a quedar un médico psiquiatra para trabajar”, insistió.

El encargado de la Unidad de Salud Mental explicó que además del Psiquiátrico Padre Billini, en el país existen cinco unidades de intervención en crisis –espacios altamente calificados para tratar a los pacientes críticos– las cuales están ubicadas en el hospital Luis Eduardo Aybar y otra en el Moscoso Puello, mientras que las tres restantes están ubicadas en San Cristóbal, San Francisco de Macorís y Santiago.

Al igual que el Padre Billini, esas cinco unidades serán readecuadas; además “se están construyendo cuatro nuevas unidades en la capital”, que estarán en los hospitales Darío Contreras, Santo Socorro, Jacinto Mañón y en el Vinicio Calventi.

“Nuestro plan va dirigido a estructurar unidades de intervención en crisis en las nueve regiones sanitarias que tiene el país y, dependiendo de lo poblada que estén esas regiones sanitarias, darle mayores facilidades de cobertura de atención”, acotó Almánzar.

A pesar de que existen cientos de personas con trastornos mentales, diseminados en todo el territorio nacional, Ángel Almánzar indicó que “actualmente tenemos unas 70 camas a nivel nacional para pacientes con trastornos psiquiátricos graves”.

Empero, aseguró que “en seis meses pasaremos a más de 300 camas, estratégicamente situadas en el país. Cuando se termine el hospital Aybar nuevo tendremos una unidad grande de 40 camas”, señaló.

Atenciones

El especialista indicó que ya están comprando los equipos que requieren los psiquiatras, para que cada hospital que tenga consultas externas de personas con trastornos mentales también tenga la obligatoriedad de ingresar a pacientes.

Dijo que hasta ahora en el país los directores de hospitales se negaban a ingresar pacientes de salud mental en hospitales generales debido a que estos son considerados “peligrosos” y “agresivos”.

“Esto es verdad, pero ya junto con la Sociedad de Psiquiatría estamos trabajando en lo que se llama criterio de inclusión y exclusión, para determinar qué síntomas debe presentar un paciente para ser ingresado en un centro de esta categoría o ser enviado a una unidad de intervención en crisis.

“En no más de dos meses, alrededor de 40 hospitales estarán ingresando pacientes psiquiátricos como si fuera un paciente más dentro de su cartera de servicios en esos hospitales”, concluyó Ángel Almánzar, director de la Unidad de Salud Mental del Ministerio de Salud Pública.