Una serie de ataques mortales atormentaron el aeropuerto internacional de Atatürk durante la tarde del pasado martes, dejando 41 muertos e hiriendo a otras 239 personas. Tres hombres armados llegaron en un taxi y comenzaron a disparar fusiles AK-47 en la entrada del terminal, antes de detonar bombas suicidas después de que la policía respondiera al fuego.

Las autoridades locales culpan al grupo militante Estado Islámico; sin embargo, nadie ha reivindicado hasta ahora la responsabilidad del ataque. Brian Nussbaum, experto en terrorismo en el Rockefeller College, de Nueva York, le entrega a Metro su visión sobre los trágicos sucesos en Turquía.

¿Quién podría estar detrás de este ataque?

Es casi seguro que ISIS esté detrás de este ataque. El enfoque, las tácticas, los ataques contra civiles, y su naturaleza de alto perfil encajan con los recientes ataques internacionales relacionados con el grupo.

No es imposible que otra organización pudiera ser responsable; al menos otras tres han empleado atentados suicidas en Turquía en el pasado, incluyendo a Al Qaeda, el PKK (Partido de los Trabajadores Kurdos) y el DHKP-C (un grupo marxista leninista). Sin embargo, la probabilidad más fuerte es que sea ISIS. Se cree ampliamente que la organización tiene las capacidades operativas y logísticas en Turquía, ha llevado a cabo allí ataques antes, y esto encaja bien con su modus operandi.

Es el quinto ataque terrorista este año. ¿Hay manera de detenerlos?

El terrorismo puede ser mitigado, pero es difícil imaginar eliminarlo por completo. El uso de la violencia política de alto perfil contra el Estado y la sociedad tiene raíces antiguas, y ninguna sociedad ha sido inmune a ello.

Los profesionales en el campo tienden a pensar en términos de prevención –la reducción del espacio en el que los terroristas pueden operar, lo que minimiza los riesgos, la protección de la infraestructura más crítica– y también en términos de mejorar la respuesta y la capacidad de recuperación. Limitar el terrorismo y la mitigación de sus efectos sobre la sociedad es un buen objetivo. Eliminar por completo el terrorismo sería un desafío colosal.

El aeropuerto fue el blanco al igual que en Bélgica. ¿Porsqué es eso?

Yo diría que tanto por razones simbólicas; la aviación es intrínsecamente internacional y cooperativa, y quizás también por efectos más prácticos. Los impactos económicos y prácticos pueden ser mayores que en las áreas concurridas comparables sólo porque la aviación es parte del sistema de movilidad global. En relación con esto, e ir más allá, es el grado en que los aeropuerto –y la aviación  más en general– han sido los principales objetivos para los terroristas históricamente.

Entonces, ¿los aeropuertos son un lugar emblemático para los ataques terroristas?

¡Sí! Los terroristas, históricamente, han tenido una predilección inusual por tener como un blanco a la aviación. Esto ha sido así recientemente con los terroristas yihadistas, pero en realidad es anterior al crecimiento de esa cepa particular de la ideología. Gran parte del terrorismo de la Edad Moderna ha involucrado el secuestro de aviones, y desde el aumento del terrorismo moderno en la década de 1960 la focalización en los aeropuertos ha sido común.

Desde el ataque del Ejército Rojo japonés sobre el aeropuerto de Lod en Israel en 1972 y el ataque contra el aeropuerto de Orly en París por el Ejército Secreto Armenio para la Liberación de Armenia (ASALA) en 1983, al  intento fallido del atentado con coche bomba en el aeropuerto de Glasgow de 2007. Por desgracia, no hay nada nuevo sobre este destino.

¿Debe aumentarse la seguridad en los aeropuertos en todo el mundo como consecuencia de este ataque?

La seguridad puede y debe ser elevada en algunos aeropuertos. Los que son grandes, internacionales, o en áreas geográficas de alto riesgo deberían tener la más alta línea de seguridad. Este tipo de endurecimiento del objetivo es factible debido a que hay un menor número de éstos.

Sin embargo, lo importante para recordar es que, si bien tales esfuerzos pueden dar fruto, también pueden dar lugar a un “efecto de sustitución”, en el que los adversarios se mueven de objetivos duros, aquellos que están fuertemente protegidos, a los blancos fáciles.

El problema es que el universo de los blancos fáciles es mucho más grande, y por lo tanto a menudo no es factible establecer la seguridad en aquellos.